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Corominas individuo con problemas de salud mental, con
enfermedad mental, enfermo mental, loco, chiflado,
cinematográfico, puede hacer sombra al visionado de majara,… la dificultad con el término que pueda
cualquier película, por mala que fuera, en una sala, o describirnos, y con el que nos sintamos cómodos e
incluso en la tele. Y que, sin duda, de nada se aprende identificados, refleja también nuestra distancia -como
tanto como de los propios errores. A hacer se aprende colectivo y como individuos que formamos parte de él-
haciendo. con los términos y los conceptos que aluden a
nosotros, siempre ajenos, y generalmente estrechos.
No voy a sugerir que experimenten un proceso Lo cierto es que, si nosotros mismos no tenemos aún
psicótico para saber lo que es; pero para comprender lo resuelta la cuestión de cómo denominarnos, menos
que sea nunca viene mal un poco de humildad. Si, aún hemos empezado a nombrar lo que nos caracteriza
como parece obligado en muchas didácticas, se más allá de esas jergas ajenas que, al nombrarnos
empieza por descartar el punto de vista de quien se desde sus visiones, se apoderan de nuestra imagen y
presume o aparenta poca fiabilidad, a pesar de ser nos hacen a un lado.
quien tiene el conocimiento de primera mano, se está
descartando algo tan valorado en eso denominado Y, sin embargo, el hecho es que en los últimos años
ciencia como la realidad. Pura y simplemente, y a eso nuestro colectivo viene desarrollando su propio
ustedes le llaman como ustedes saben llamarlo. Puede discurso, de modos bastante sólidos y coherentes, por
parecer paradójico que lo diga yo; pero querer más que aún el iceberg distraiga del planeta que viene
prescindir de la realidad sólo sirve para engañarse uno debajo. Discurso diverso, aunque semejante en su
mismo. Y hacerlo conscientemente es engañar a los esencia, basada en la libertad derivada de la asunción
demás. de la propia responsabilidad. Aunque apenas
recientemente comienzan a ser sistematizados y, sobre
Si esto se da en las consultas de los especialistas todo, difundidos. Sin presencia no existimos, y es
¿qué vamos a esperar en las de atención primaria? ‘normal’ que parezca que ese discurso no existe.
¿Cómo nos vamos a asombrar de lo que ocurre en la
calle, en un centro de trabajo, o incluso en nuestras En fin, podríamos busca causas, aunque eso tiende a
familias? ¿Qué esperar de eso que tan llevar a culpas, y la culpa no existe. Si la buscamos,
pretenciosamente nos empeñamos en llamar acabamos siempre un poco después de eso del big
Comunidad? Y de nuestros representantes políticos, bang, y ahí es complicado… La culpa siempre es cosa
comunicadores y demás formadores de costumbres y del pasado, poco útil para caminar hacia delante.
derechos? Ignorancia, incomprensión, distancia... Especialmente cuando se convierte en ajena o difusa,
cuando sirve o se busca para utilizar como excusa para
Cierto que tampoco es fácil escucharnos, o leernos, la propia responsabilidad. Porque la responsabilidad sí
muchas veces incluso mirarnos a la cara. En parte es es actual, presente, vital. E ineludible. No hay excusas.
lógico, tampoco nuestra perspectiva ha obtenido hasta Cada excusa, cada “es que”, cada concesión, sólo sirve
ahora apenas difusión, y el propio discurso oficial, para reforzar aquello de lo que nos quejamos. Todos
mentista, descarta a priori nuestra capacidad para sufrimos el peso de las estructuras, de sistemas que
razonar y razonarnos. Por definición -oficial- la voz del parecen despiadados, tan inflexibles que no hay por
Loco no puede ser fiable, y como tampoco conviene dónde entrarles. Además los más débiles de mente
meneallo a quienes ya están ahí, la nación –oficiosa- enseguida ceden, se adaptan y, para evitar toda
de los Locos es fácilmente desacreditable, silenciable, disonancia, se convierten en acérrimos defensores del
obstaculizable, tutorizable, suplantable, borrable mecanismo. Agarrándose con todas sus fuerzas al
incluso. Es sencillo y barato despreciar nuestro eslabón que se les asigna, contribuyen con todas las
sufrimiento, nuestra experiencia, nuestra palabra, energías que les quedan a incrementar la rigidez.
nuestro sentido, nuestras voces en primera persona.
Del plural. Como lo son nuestras vidas y como Cada individuo que sufre de modo extremo es una
corresponde a un Pueblo tan vasto y tan diverso. catástrofe humanitaria, un fracaso de la Humanidad
mucho más grave que el derivado de un terremoto o un
Es sencillo también cuando la esencia de nuestra huracán, porque estos son menos predecibles y, sobre
gente es el aislamiento y la obligada desconfianza, todo, no dependen de la acción del hombre. Se puede
nuestros medios materiales son mínimos, y reunirnos mirar para otro lado, para todos los lados y con todos
siquiera dos ó tres que, además de discurso, tengamos los filtros u orejeras que se quiera, en lugar de a la cara
todavía ilusión, esperanza y ganas de trabajar para de las personas, a sus auténticos dolores y a sus
elaborar ese discurso, transmitirlo y que se oiga, es miedos, sus pánicos más o menos anestesiados. Es
todo un triunfo. Si además quien se te planta delante, una cantidad inmensa de seres tan humanos como el
quien te suplanta, tiene desde su nacimiento el apoyo que más, por más que nos protejamos, viendo en sus
incondicional de quien debería darte respuestas, que rostros la anestesia química, anestesiando nuestra
así se las ahorra… propia humanidad para enviarles a una especie de
Poco a poco. El hecho es que ahora estamos aquí, y
afortunadamente tú estás leyendo este sermón, por
modesto que sea y por pretencioso que parezca esta
51 Rehabilitación Psicosocial 2013; 10 (2): 48-52

