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López M, et al. Evaluación del Programa residencial para personas con trastorno mental severo en Andalucía (I):
descripción general del programa y del estudio
ponemos de metodologías consensuadas y precisas para es- Efectos sobre los residentes
tablecer, dentro de ese colectivo, la fracción que necesita
atención residencial, al ser esta cifra dependiente de múlti- También aquí las evidencias disponibles muestran un
ples factores como son la gravedad de la enfermedad y dis- cuadro más o menos claro, en relación con los efectos so-
capacidad que genera en la persona afectada, la capacidad de bre la situación clínica, el funcionamiento personal y social,
contención del entorno familiar y comunitario, la estructu- las redes sociales y, especialmente, la “calidad de vida” y el
ra, dotación y capacidad de atención de los servicios de sa- grado de satisfacción de los usuarios de los programas re-
lud mental, etc. Y lo mismo sucede con las variaciones de sidenciales9,14,17,18,20,22,68-75.
dichos factores en territorios concretos y con su evolución en
el tiempo. De ahí la disparidad de cifras internacionales, y la Efectos positivos que guardan relación con factores diver-
necesidad de cálculos locales concretos, contextualizados y fle- sos, entre los que se han estudiado el tamaño de los disposi-
xibles, que van a funcionar a modo de “aproximaciones su- tivos (mejor cuanto más pequeños son), o distintos aspectos
cesivas”, con importantes “intervalos de confianza”20. de funcionamiento interno, como los modelos de atención (de
custodia/rehabilitadores) o la participación de los residentes
Hay también variaciones considerables en distintos as- en la toma de decisiones76-87. Hay que señalar también el
pectos de estructura y funcionamiento6,9,14,19,29,33,39,48,53. Así papel de los niveles de actividad, con mención de algún efec-
sucede con las funciones básicas que asumen los programas, to “paradójico”d 9,17,77,81, o la repercusión, ya mencionada, de
siendo habituales las de residencia, manutención, relacio- los niveles de emoción expresada20,62-66 y de los entornos
nes sociales y apoyo interpersonal, pero su combinación y vecinales85,88-92. Datos de los que emerge un modelo “ópti-
mecanismos de cobertura son variables, como lo es la pre- mo”, que pondría el acento en entornos vecinales normales
sencia de funciones de rehabilitación, o la utilización, en al- (donde vive el resto de la población), funcionamientos par-
gunos casos, de algún espacio residencial como alternativa ticipativos, pequeño tamaño y régimen de actividades adap-
a la hospitalización de corta o de larga estancia46,51,54-57. tado a las necesidades concretas de los residentes9.
También es variable la temporalidad de uso, con distintas
combinaciones de temporalidad y permanencia, con ten- Los programas residenciales en España
dencia creciente a esta última, especialmente en los mode-
los de “apoyo residencial”53,58,59. El desarrollo de este tipo de programas en nuestro país si-
gue líneas similares a las que hemos mencionado anterior-
En lo que se refiere a la gradación de alternativas, cuan- mente, con un retraso considerable con respecto a otros
to mayor es el programa y su tiempo de desarrollo, más países y una dotación, en términos generales, insuficiente
compleja suele ser dicha gradación, siendo habitual la exis- y con grandes disparidades entre las distintas Comunida-
tencia de, al menos, modalidades de apoyo domiciliario, pe- des Autónomas9.
queñas unidades sin personal permanente y unidades con
personal, que enlazan en algunos programas con unida- Así, nos encontramos habitualmente en la bibliografía con
des sanitarias o mixtas46,54. Aunque, según los contextos, descripciones de experiencias, más que de sistemas com-
sean muy diferentes tanto los nombres como las posibili- pletos en territorios amplios40,93-99. Experiencias que, en
dades intermedias (que intentan adaptarse a la extrema muchas ocasiones, siguen siendo dependientes de los ser-
variabilidad de necesidades del colectivo) con las que cuen- vicios sanitarios, aunque empiezan también a establecerse
tan los programas8,9,13,15,19-21,38,45. programas de alojamiento más autónomos y que van si-
tuándose, cada vez más, en ámbitos no sanitarios5-9,100,101.
Muy relacionada con la tipología se encuentra la dotación
de recursos humanos, con variaciones en la ratio residen- Dentro de la diversidad de estructuras, dispositivos y
te/personal que van desde más de 20 hasta menos de funcionamiento, cabe señalar distintos modelos, predo-
uno9,15,60. Tampoco hay homogeneidad en los niveles de minando situaciones en que, dentro de la escasez general,
cualificación ni en los mecanismos, generalmente escasos, nos encontramos básicamente con iniciativas de profesio-
de formación, aunque hay un interés creciente por la apli- nales de los servicios o del movimiento asociativo de fa-
cación del concepto emoción expresada, tanto para enten- miliares, limitándose el papel de las administraciones
der las interacciones usuario-personal como para orientar públicas a la financiación vía subvenciones o conciertos, pe-
la formación de éstos20,61-66. ro con escasa implicación en la gestión directa de los dis-
positivos y programas. Dentro de las administraciones que
Finalmente, también son variables las dependencias ad- mantienen situaciones más consolidadas hay que señalar fi-
ministrativas y los mecanismos de gestión de los programas
(público/privado no lucrativo/privado) y de coordinación dParece haber un grupo de pacientes con afectación importante, pero
con los servicios de salud mental9, con la peculiaridad lla- que se benefician de entornos con menos personal y menores niveles de
mativa de Italia, país en el que una gran parte de las es- exigencia y actividad.
tructuras residenciales siguen conservando dependencia
sanitaria, probablemente como resultado de la especificidad Rehabilitación psicosocial. 2005; 2(1):2-15 5
de su proceso de reforma 13,29,67.

