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López M, et al. Evaluación del Programa residencial para personas con trastorno mental severo en Andalucía (I):
descripción general del programa y del estudio
TABLA 3. Distribución provincial de plazas. Programa residencial FAISEM (2003)
Casas Tasa / Viviendas Tasa / Personal Tasa / Total Tasa /
hogar 100.000 supervisadas 100.000 apoyo 100.000 100.000
habitantes habitantes habitantes 66 habitantes
Almería 28 37 domiciliario* 121
Cádiz 55 5,0 32 6,5 1 0,1 66 11,6
Córdoba 30 4,8 34 2,8 34 2,9 102 10,5
Granada 36 3,9 45 4,4 2 0,3 52 8,5
Huelva 17 4,3 19 5,4 21 2,6 53 12,3
Jaén 30 3,6 22 4,0 16 3,4 146 11,0
Málaga 39 4,6 78 3,4 1 0,2 208 8,1
Sevilla 100 2,8 81 5,7 29 2,1 814 10,6
Andalucía 335 5,6 348 4,5 27 1,5 11,7
4,4 4,6 131 1,7 10,7
*Incluye plazas en pensiones.
bituales en otros países europeos con mayor tradición de superadas ya algunas elucubraciones históricas sobre la su-
atención comunitaria. puesta utilidad de entornos marginales, en los que se pre-
suponía que algunos usuarios deberían adaptarse mejor,
Por otra parte, en lo que respecta a su distribución te- parece que el criterio de normalización sigue siendo el más
rritorial, como puede verse en la tabla 3, sigue habiendo dis- razonable, tanto en estructura y equipamiento como en
paridades entre provincias (fruto de peculiaridades localización. Buscando en este último aspecto entornos
territoriales e históricas), así como, aunque no se refleja que favorezcan la interrelación y, en definitiva, la vida co-
en la tabla, entre zonas urbanas y rurales. Aspectos sobre los munitaria, al igual que el resto de los ciudadanos.
que insistiremos más adelante, al presentar los resultados re-
feridos a los dispositivos, en el segundo artículo de esta se- Para finalizar este panorama de la situación del progra-
rie. ma residencial de la FAISEM, cabe señalar la existencia de
algunos problemas ya identificados (en parte gracias al es-
Otro aspecto a contemplar es el del personal, tema obje- tudio que vamos a presentar), cuya corrección debe ser
to de controversias y con bastantes aspectos aún no re- objeto del trabajo para los próximos años:
sueltos. La progresiva superación de la fase inicial, en la
que el programa era una prolongación de la atención sani- 1. El crecimiento en dispositivos y capacidad de in-
taria, introduce la necesidad de dotar al mismo de personal tervención, así como una mejor distribución territo-
específico, para el que ni las referencias sanitarias (enfer- rial, corrigiendo disparidades regionales y extendiendo
mería) ni las residenciales para otros colectivos con difi- recursos a zonas rurales. Aspecto que va a experimentar
cultades, sirven de mucho, dadas las diferencias de práctica un fuerte impulso con el recién aprobado Plan Integral
profesional que presenta este “nuevo” campo. Parece lógi- de Salud Mental, incluido en el Tercer Plan Andaluz de
co delimitar las funciones de lo que nosotros denominamos Salud 104.
“monitores” al ya mencionado papel del programa de algo
así como “sustitución profesionalizada de determinadas 2. La adaptación a la evolución de la tipología de usuarios,
funciones tradicionalmente asumidas por la familia”, con- con una previsible diferenciación de los perfiles actuales, de-
templando la utilidad de modelos psicoeducativos de for- bida a la incorporación tanto de personas más autónomas
mación, así como el apoyo externo de profesionales de como de otras más “complicadas” o difíciles, así como la ne-
salud mental. En la actualidad trabajan en la red residencial cesidad de dar respuesta a perfiles “fronterizos” con otros
292 monitores, 22 responsables de unidad y 5 responsables colectivos (mayores, deficiencia mental, drogodependien-
provinciales del programa f. tes, trastornos de personalidad, etc.).
En lo que respecta por último a los “estándares” de cali- 3. La paralela diversificación del programa, potenciando
dad, tanto en cuanto a la estructura material de los dispo- los programas de apoyo domiciliario, o desarrollando nue-
sitivos, como al entorno vecinal en que deben situarse, vos tipos de viviendas supervisadas y casas-hogar, así como
nuevas modalidades de uso (estancias diurnas, “respiro fa-
fCada casa hogar tiene un equipo fijo, con un responsable de unidad al fren- miliar”, etc.).
te, y lo mismo sucede en la mayoría de los casos con el equipo de segui-
miento de viviendas supervisadas y apoyo domiciliario. En cada provincia 4. Y, por último, la progresiva mejoría en la organización
hay un responsable de programa, salvo en tres (Cádiz, Córdoba y Huel- interna, y los niveles de calidad del programa, desarrollan-
va), en las que la coordinación se asume directamente desde el nivel de la do planes individualizados y potenciando el trabajo en
propia Delegación provincial. equipo, así como la coordinación con Servicios de Salud
Mental, Servicios Sociales Comunitarios, Comisionado pa-
8 Rehabilitación psicosocial. 2005; 2(1):2-15 ra las Drogodependencias, etc.

