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(01) Las contribuciones de la psiquiatria Italiana a construcción teórica de la rehabilitación psicosocial. (01) Las contribuciones de la psiquiatria Italiana a construcción teórica de la rehabilitación psicosocial.
entendimiento humano”, proponiendo bases para una discusión laica sobre la naturaleza de la mente y fenó- tricciones físicas. En un par de ocasiones menciona el Tratamiento Moral, que por lo tanto era ya conocido por
menos relacionados. Locke razonaba de manera distinta a Descartes. No argumentaba sobre ninguna clase él. Pero en conjunto, los tratamientos que describe no parecen estar especialmente dirigidos por ese método.
de alma. La mente no sería una sustancia con propiedades cuasi sobrenaturales, sino algo que emanaba de la De ahí se colegiría que las innovaciones de su Reglamento para mejorar las condiciones de los pacientes, no
materia, susceptible por tanto de interaccionar con el mundo físico. Para Locke, el estudio de la mente habría eran parte de una estrategia terapéutica, sino más bien humanística.
de ser posible mediante el estudio de sus propiedades: el lenguaje, la conciencia, la percepción o la identidad.
Para Locke la mente es un agente que cuando nacemos está en situación de tabula rasa, que se va nutriendo Tal es, en síntesis, la esencia del aporte conceptual de Chiarugi a la construcción de la futura psiquiatría.
de la experiencia, de las sensaciones, susceptibles de almacenarse, base de lo serían las ideas que la confor-
man. En similar dirección, David Hume había publicado en 1739 su “Tratado de la naturaleza Humana”, donde
trata el tema desde parecido punto de vista empirista y naturalista. Pero el trabajo de Chiarugi no tomó esa Un lugar en la historia
dirección. Chiarugi se habría formado en suposiciones parecidas a las de Descartes para explicar la mente, que
son las que usa en sus razonamientos. Chiarugi era 11 años mayor que su contemporáneo Philipe Pinel (1745-1826), mucho más reconocido históri-
camente que él. Pinel suele recibir el crédito de haber sido el pionero en “liberar a los locos de las cadenas”,
Antes de Chiarugi, médicos anatomistas como Thomas Willis ya habían planteado la relación entre el encéfalo momento inmortalizado para la historia de la psiquiatría por el conocido cuadro del pintor Robert-Fleuri.
y funciones corporales (17). Los nervios periféricos habían de ser “agentes de la sensación y el movimiento”.
Contemporáneo de Chiarugi, el médico escocés William Cullen, había trabajado experimentalmente con otra
fuerza aún misteriosa, la electricidad, y conocía algunos efectos de ésta sobre los cuerpos vivos. Cullen pre-
sentó una teoría que pasa por ser pionera en relacionar formalmente fenómenos de tipo mental con el soporte
corporal, y propuso un concepto de “neurosis”, definida como:
“… la afección del regulador unitario y general del organismo: el sistema nervioso, y especialmente de las potencias
de los sentidos y el movimiento.”
Chiarugi conocía esos avances y de hecho, su modo de clasificación de las variantes de la pazzia fue una rein-
terpretación de la de Cullen (manía, melancolía y demencia). Da por sentado en su Tractatto que el encéfalo es
el lugar concreto de la res extensa, donde se producen las operaciones necesarias que el cuerpo realiza para
dar soporte material a los procesos de la otra sustancia, la res cogitans. Chiarugi suponía que el alma podía
tener efecto sobre el cuerpo, pero desde el punto de vista estricto de la causalidad, la causa de pazzia había
de ser buscarse en el cuerpo, y no en el alma, ya que:
« El alma, ser inmaterial, incapaz de cambios en su esencia, inalterable en su sustancia, no puede sucumbir en estas
afecciones, a la cuales se encuentra sujeta la materia y que constituyen las enfermedades ».
Mente y alma, espíritu y materia, habían de estar unidas de alguna forma y nada de lo que afectara a una dejaría
de afectar a la otra. Así escribe:
« Es en la fuerza de acción recíproca entre el espíritu y la materia en lo que consiste precisamente la vida humana, y Pinel trabaja en París (13). Es nombrado en 1793, a sus 48 años, responsable del asilo de Bicêtre (para hombres)
la máquina que sirve al ejercicio mutuo de las facultades respectivas es el Sistema Nervioso, en el que el Cerebro es y luego de la Salpêtrière (para mujeres y niños), que llegó a albergar 10.000 internos. Su nombramiento es 5
el centro, origen principal y único».
años posterior al de Chiarugi en Santa Dorotea, que también era mucho más joven al recibir su cargo, 25 años.
Chiarugi tiene que afrontar la pregunta que acecha a todo buen dualista: la interconexión entre las famosas
dos sustancias. Filosóficamente, cómo dos sustancias de naturaleza diferente pueden interaccionar, no es un Pinel estuvo cerca de la acción política de la Revolución Francesa, si bien luego se distanció en los terribles
problema menor. A menos que las dos sustancias encuentren una interfaz accesible a las dos, el problema es años posteriores conocidos como “el Terror”, en que los revolucionarios encabezados por Robespierre practi-
caron la brutal represión que incluyó unas 17.000 ejecuciones en toda Francia, más de la mitad sin juicio, a lo
insoluble sin recurrir a alguna forma de explicación cuasi sobrenatural. Descartes suponía la interconexión en la
glándula pineal. Hoy la llamamos hipófisis y sabemos que no tiene esa función. Chiarugi propone una variante, que se añadiría otra gran cantidad de personas apresadas y muertas en cárceles. El interés de subrayar este
la existencia de una interfaz especial: el Sensorio Común, que supone situado entre la Sustancia Cortical y la tipo de sincronías radica en que nos permite poner en perspectiva la situación en que había de vivir la pobla-
Sustancia Medular del encéfalo, diferenciables las necropsias. Ninguna de las dos versiones resuelve bien el ción, los valores sociales dominantes, y las reglas bajo las cuales había la gente de sacar adelante sus vidas.
complejo problema de la relación mente-cuerpo. La brutalidad de los encierros a los que según las crónicas eran sometidos en los hospitales los alienados de
la época, estaba en consonancia con la similar brutalidad de las medidas que se tomaban para el control social
de la población en general. Ese era el contexto en el que Pinel asumió su tarea.
Admitido que la pazzia es una enfermedad que tiene su causa en algún suceso del cuerpo, Chiarugi especula
sobre distintas posibilidades causales. Alguna de sus hipótesis resulta muy abstracta, como la de una supuesta
“acción inmediata del alma”. Otras, sin embargo, resultan más prometedoras, al menos como punto de partida Como Chiarugi, Pinel fue consciente de las miserables condiciones de vida en los asilos de su tiempo y plan-
de una futura explicación fisiológica, Sería el caso del “debilitamiento de la actividad nerviosa”, “la plétora de teó a las autoridades civiles la necesidad de reformas. Al hacerse cargo del Hospital de Bicêtre se encontró
con internos que habían permanecido tiempos muy prolongados en situación de cautiverio, con restricciones
sangre en el sistema vascular”, o el “depósito de sustancias morbosas en el Cerebro”.
físicas y mala alimentación e higiene. Pinel se inspiró en las ideas de un trabajador del Hospital, Jean-Baptiste
El Tracttato menciona también las medidas terapéuticas que se empleaban: sangrías, baños de agua fría, o res- Pusin (18). Pussin, que no había tenido formación médica, llevaba tiempo trabajando en Bicêtre, primero como
maestro de niños enfermos, y luego con responsabilidades como vigilante, cuidador y finalmente supervisor.
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