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(01) Las contribuciones de la psiquiatria Italiana a construcción teórica de la rehabilitación psicosocial. (01) Las contribuciones de la psiquiatria Italiana a construcción teórica de la rehabilitación psicosocial.
lo que da lugar a un esbozo de taxonomía. Propone una división de la pazzia en tres sub-especies, y les asigna
Chiarugi desarrolló una significativa obra intelectual. En 1793 publicó un tratado: “Della Pazzia in genere, e in un nombre:
specie. Tracttato médico analítico, con una Centuria di Osservazioni”, obra que amplió en ediciones sucesivas.
“La Melancolía es una Locura parcial limitada siempre a uno o unos pocos temas relacionados entre sí. La Manía es una
Antes de Chiarugi, ya se había pensado la melancolía como un posible problema del cuerpo, asociándose a Locura general acompañada de la audacia y el furor en las acciones voluntarias. La Amencia es una Locura general o
“problemas en la digestión” o “evaporación de partes sutiles de la sangre”, interpretaciones retóricas e incom- casi general, con alteraciones en las capacidades intelectuales y volitivas, pero habitualmente sin emociones”.
probables (15). Pero en el tiempo de Chiarugi, la ciencia estaba cobrando fuerza. Coulomb ya había logrado
comprender y describir científicamente las leyes matemáticas de una noción tan extraordinariamente elusiva El lector informado observará que sus expresiones no se corresponden con las categorías taxonómicas ac-
como el electromagnetismo (en 1785). El tiempo de las explicaciones retóricas estaba pasando. tuales. Lo que Chiarugi llama melancolía parece denotar trastornos de tipo delirante. La manía de Chiarugi sí
recuerda a la manía actual por las alusiones a la audacia y el furor. Y la amencia podría corresponder a lo que
El Tracttato tiene una metodología empírico-observacional, acorde con los desarrollos filosóficos del empiris- hoy vemos como procesos involutivos. En la obra de Chiarugi hay un esfuerzo taxonómico y delimita diversas
mo. Se acompaña de historiales clínicos detallados de un centenar de pacientes, y aporta también un informe especies de Pazzia, pero manteniendo una concepción de ésta como una única enfermedad. Esta intención
necrópsico de al menos a mitad de ellos, donde se esfuerza en buscar lesiones anatómicas que pudieran co- está presente desde la elección del nombre de su obra, donde alude al “género” y “especies” de la locura,
rrelacionar la pazzia con los fenómenos clínicos. usando conceptos popularizados para la ciencia por Linneo.
El primer problema en toda disciplina es delimitar el objeto de estudio. Para ello hace falta una matriz concep- Se considera a Chiarugi un precursor de la idea de la “psicosis única”, según la cual todas las psicosis com-
tual que pueda contener y dar sentido a los fenómenos observables. Veamos cómo lo hace Chiarugi. Primero, parten un síndrome axil común, como defendió mucho después el español Bartolomé Llopis (1905-1966). Para
describe a una persona afectada por la pazzia. algunos esto es algo más que una pieza interesante de arqueología psiquiátrica, especialmente a partir de
estudios genéticos contemporáneos.
“Podrá decirse loco con justicia al infeliz individuo de la especie humana que sin tener enfermedad febril o lesiones de los
sentidos externos y fuera de las circunstancias del sueño, embriaguez y otras causas similares, demuestra tener sensa- Chiarugi no se limita a observar. Como buen filósofo natural, trata de responder a preguntas, que me parece es-
ciones que no tienen otros en la misma situación, actúa o razona de una manera contraria a las sensaciones de las que tán implícitas en sus razonamientos. ¿Por qué será qué será que eso que observo sucede en algunas personas, y no
tenemos razones para suponer que debería tener, y por último, está persuadido de un error, en sí mismo fácil de recono- en otras? ¿Será por algún tipo de alteración de, digamos, ciertas facultades del alma, categoría escolástica que aún usa
cer, que antes no lo habría engañado, y sin que la fuerza de la razón y el testimonio de los sentidos pueda convencerlo”. Chiarugi? Y si fuera así, ¿qué facultades serían esas? ¿Cómo se podría conocer la naturaleza fáctica pero inmaterial de
tales funciones? ¿Se podría conocer sus leyes? ¿O habría que construir respuestas en ámbitos alejados del alma, en
Vemos que Chiarugi parte de la observación: identifica fenómenos observables en el centenar de informes que sutiles alteraciones del cuerpo, aun no identificables cambios en la naturaleza material? ¿Habría que escudriñar más y
presenta. En su delimitación de la pazzia ve fenómenos: alteraciones de los sentidos (hoy, fenómenos alucina- más en la mesa de autopsias, en busca de esas alteraciones hasta ese momento desconocidas?
torios), alteraciones del juicio, o estar persuadido de un error que escapa al análisis de la razón (los fenómenos
delirantes de hoy). Tengamos en cuenta que en tiempo de Chiarugi ya se conocía el microscopio, pero era aún una herramienta
rudimentaria que carecía de la resolución óptica necesaria para distinguir las microestructuras del cuerpo, y
Algunos pacientes de su archivo encajan bien en esta definición general de pazzia, pero otros presentan ca- tampoco se contaba con medios de tinción adecuados que las pudieran hacer visibles, que no estuvieron dis-
racterísticas algo diferentes, por ejemplo: ponibles hasta Golgi y Cajal, muchos años después. El tejido nervioso se presentaba en la mesa de disección
ante Chiarugi, como se presentaría hoy al ojo desnudo ante cualquiera de nosotros: como una masa gelatino-
“… una desconexión general de ideas con respecto al presente, el pasado y el futuro, y sin distinción de las relaciones; acompañada sa, con algunas diferencias y estructuras macroscópicas visibles. Poner esa masa gelatinosa en relación con
por una rápida transición que va de una serie de pensamientos a otra, absolutamente ajena, una excitación y audacia inusuales, y cualesquiera funciones humanas que se pudieran definir o delimitar a partir de la observación de la conducta
por el impulso y la violencia en todos los juicios, que lo llevan a tener un lenguaje y un comportamiento muy coléricos y furiosos” de los sujetos, era una tarea estrictamente inconmensurable. La dificultad se nos antoja superior en dificultad
a la que afrontó Coulomb ante el fenómeno del electromagnetismo. Tal era el enigma que abordan Chiarugi y
Ahora parecería que está describiendo fenómenos cognitivos y afectivos propios de lo que hoy llamaríamos sus contemporáneos.
episodio maníaco: las alteraciones afectivas y del curso del pensamiento. Aún una tercera clase de pacientes
presentaba: Veamos ahora las herramientas intelectuales de las que dispone. Descartes había publicado para la filosofía su
“Discurso del método” en 1637, más de un siglo antes. Descartes razonaba allí sobre el entendimiento humano
“Una irregularidad o imperfección general, o casi general, en las operaciones del intelecto y de la voluntad. Usualmen- con una versión del dualismo que se puede reconocer en Chiarugi.
te sin emociones precisas, ya sean de tristeza o de cólera, y con debilitamiento e imbecilidad en todas sus acciones”.
Para Descartes, el enigma del entendimiento se aborda considerando que en él confluyen dos sustancias dis-
Así pues, Chiarugi ve fenómenos de naturaleza diversa: defectos en la conexión de las ideas, cambios en la tintas. Una sutil e invisible, la res cogitans, un trasunto del alma de los escolásticos. La otra claramente material,
velocidad del curso del pensamiento, estados emocionales alterados, errores del juicio, debilitamiento de fun- la res extensa, sujeta a las leyes de la física, con propiedades que se pueden estudiar, como temperatura, color,
ciones, trastornos de la voluntad, alteraciones de la conducta. Una lista exhaustiva de los fenómenos que ob- peso. Aristóteles, muchos siglos antes, había razonado de manera parecida, conjeturando un alma concebida
serva y relaciona con la pazzia sería larga, y que no deja de producir admiración en un momento tan preliminar como la forma de la materia del cuerpo.
de la construcción de la disciplina.
La estructura de la parte material del ser humano, la res extensa, no era aún bien conocida, pero la química
Chiarugi también supo observar que los cuadros de pazzia eran evolutivos, añadiendo un factor diacrónico a no era totalmente inconcebible entonces. Sin embargo, razonar sobre la naturaleza de la otra sustancia, la res
sus observaciones, dato en el que se adelanta a autores posteriores que se fijaron en el curso de la enferme- cogitans, por otro nombre el alma, era otra cuestión.
dad para identificar distinciones en su naturaleza.
También ve como las desviaciones del funcionamiento mental que observa se agrupan de maneras diversas,
En 1690, casi un siglo antes, el médico y filósofo escocés John Locke había compuesto su “Ensayo sobre el
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