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(01) Las contribuciones de la psiquiatria Italiana a construcción teórica de la rehabilitación psicosocial.            (01) Las contribuciones de la psiquiatria Italiana a construcción teórica de la rehabilitación psicosocial.


        Desde su puesto, ya antes de la llegada de Pinel, había sido tenaz defensor de la mejora de las condiciones de         Conclusiones
        los pacientes, por ejemplo, exigiendo a los administradores aumentar las raciones de pan. Cuando Pinel tomó
        la dirección del hospital, ve que Pussin practicaba una nueva forma de trato que se había mostrado eficaz: “era        Considerando el trabajo de Chiarugi y sus contemporáneos a la luz de nuestra visión contemporánea
        muy humano con los enfermos, y cuando eran liberados de las cadenas, se portaban bien”. Se le atribuye que             de la RPS, nos parece que se pueden observar algunas cosas interesantes.
        escogía el personal del centro entre pacientes curados y convalecientes: un antecedente de la idea contem-
        poránea de los “usuarios expertos”.                                                                                    En primer lugar, la aparente contradicción de que, por una parte la enfermedad mental era conocida
                                                                                                                               antropológicamente desde hace muchísimo tiempo, y sin embargo su delimitación como grupo es-
        Pinel apoyó las ideas de Pussin, y desde la autoridad que le confería su superior rango, combatió las prácticas
        inhumanas, si bien parece que solo logró las autorizaciones necesarias para sus reformas tras la finalización          pecífico, separado del grupo heterogéneo caracterizado por la “incapacidad de autogestionarse en
        de la época del “Terror” posterior a la Revolución.  Como  Chiarugi,  Pinel  contribuyó  a  la  nosografía  de  su     la sociedad de manera independiente autónoma” (“los pobres”) se retrasó hasta finales el siglo XVIII.
        tiempo, en su obra de 1798 “Nosographie Philosophique” (o Méthode appliquée à la médecine), publicada
        cinco años después de la de Chiarugi.                                                                                  En segundo término, que más allá de los problemas de la propia enfermedad, los problemas de la
                                                                                                                               vida (subsistencia, integración social, dignidad, y seguridad jurídica) eran evidentes, y empezaron a
        Esquirol, discípulo y sucesor de Pinel, atribuye a éste el crédito histórico de pionero de las reformas de los asi-    ser tenidos en cuenta como parte del problema de los pacientes. Esto se aprecia en el trabajo de
        los psiquiátricos de la época, idea que ha dominado la historiografía psiquiátrica. Esa idea, un tanto chauvinista,    estos pioneros de la psiquiatría, que lo son también de la teoría contemporánea de la RPS (22), cuyos
        fue discutida públicamente en 1864 por Carlo Livi, ilustre alienista y médico italiano que, en una extensa carta       logros parecen más relevantes desde el punto de vista de cómo introdujeron mejoras en las condi-
        pública, reivindicó el legado de Chiarugi como verdadero precursor de las reformas (19).                               ciones de vida en las instituciones, que por haber encontrado medidas terapéuticas eficaces para
                                                                                                                               combatir la enfermedad. Esta idea, apreciable ya entonces, forma parte hoy de la esencia conceptual
        Reivindicaciones aparte, lo cierto es que en otros lugares de Europa suceden casi a la vez iniciativas semejan-        de la RPS: además del acceso a tratamiento, se trata de actuar en el entorno del paciente, para que
        tes (20). En 1796, William Tuke, un rico quáquero británico , comerciante y filántropo, creó en York (Inglaterra)      la vida de la persona “alcance el nivel óptimo de funcionamiento…en la comunidad”. Ocuparse de su
        de su propia fortuna personal el asilo “The Retreat”, basado en la idea misma de aportar un tratamiento hu-
        mano y digno a los pacientes mentales. Dotó al asilo de instalaciones recreativas aptas para el esparcimiento.         alojamiento, de su inclusión social, de su dignidad, etc.
        Además, creó incentivos para que los pacientes que lo desearan pudieran participar en el trabajo de cuidar de
        un parque que rodeaba el asilo, creado expresamente para ello por Tuke. Se creó así un modo de ocupación               En tercer término, podemos observar cómo desde los primeros tiempos de la asistencia psiquiátrica
        para pacientes de asilos que se popularizó, sobre todo tras la promulgación de la “Lunacy Act” de 1808, la             organizada, se plantea la necesidad de un marco legislativo. A veces, para afrontar problemas asocia-
        ley inglesa reformadora del tratamiento de los pacientes mentales.  El modelo ejemplar de Tuke se replicó en           dos con el orden público y del control social. Otras, la financiación y organización de la atención, en la
        otros hospitales del Reino Unido y sus colonias. El médico escocés John Conolly, publicó en 1856, su libro “El         cual el erario empezó a intervenir, al menos desde las medidas impulsadas por Luis Vives, aun antes
        tratamiento de los alienados sin restricciones mecánicas”. Las nuevas ideas se habían arraigado.                       de identificarse la locura como una causa diferenciable de otras formas de pobreza.

        El trabajo de Vincenzo Chiarugi y de sus compañeros de generación, que comparten valores y visión, cristalizó          Por último, cómo la figura del alienista fue requerida e investida por la autoridad civil como respon-
        en el llamado Tratamiento Moral (21). Ese tratamiento consideraba que había que prestar atención al ambiente           sable de evaluar, para luego determinar las condiciones legales a las que los enfermos habían de
        que debía existir en el hospital. Prescribía, además de mejoras en la calidad de vida, respeto a la dignidad de
        los pacientes, reducción de restricciones, favorecer la posibilidad de que los internos pudieran realizar activi-      someterse, que a menudo afectaban a su libertad personal.
        dades útiles, y una forma de autoridad didáctica y persuasiva al hablar con los pacientes.






































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