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(01) Las contribuciones de la psiquiatria Italiana a construcción teórica de la rehabilitación psicosocial. (01) Las contribuciones de la psiquiatria Italiana a construcción teórica de la rehabilitación psicosocial.
Chiarugi, reformador
En 1784, cuatro años después de la “Legge Sui Pazzi”, Leopoldo II nombró director del Hospital a nuestro joven
Vincenzo Chiarugi, que se había hecho notar ya por iniciar algunas actividades reformadoras, aun sin tener
ninguna responsabilidad directiva. La población de Santa Dorotea empezó a aumentar, y en poco tiempo hubo
problemas de hacinamiento, por lo que hubo que habilitar también el antiguo Hospital para pobres, el Hospital
de Bonifacio en 1788.
Chiarugi redactó un reglamento para ese hospital, tarea que terminó en 1789 (el mismo año de la Revolución
El Ospedale de Santa Dorotea en 1646
mos de la piel, soldados e inválidos”.
Mantenía ese estatus de asilo donde enfermedad, dependencia, pobreza y locura iban de la mano. Curiosa-
mente, el ámbito de competencia médica de los alienistas de entonces reunía el conocimiento de la alienación
La Legge sui Pazzi, detalle de facsímil de archivo con el de la dermatología.
Las reformas que prescribió el Reglamento fueron exitosas, y se extendieron progresivamente a otros hospita-
les de Nápoles y Florencia. Es decir, tuvo influencia, al menos regional.
Francesa, que proclamó que los ciudadanos tenían derechos). Se lo denominó el “Reglamento de Bonifacio”.
En el Reglamento, Chiarugi toma en cuenta múltiples aspectos de la gestión del Hospital. Regula la formación Además de sus servicios como alienista, como era habitual entonces, Chiarugi prestó durante su vida otros ser-
de los nuevos profesionales, crea una escuela de Medicina, regula el régimen de abordaje del paciente, in- vicios destacados como epidemiólogo. Fue el encargado de dirigir las medidas de salud pública para afrontar
cluyendo su correcta identificación, la confección de una historia clínica personal, protocoliza el régimen insti- la epidemia (probablemente tifoidea) de Florencia de 1804, para lo cual organizó operaciones de “policía sa-
tucional, con atención a la higiene, ventilación, saneamiento e instalaciones. El Reglamento contiene también nitaria”. La misma función se le encomendó de nuevo en otra epidemia similar en 1817. También tuvo actividad
normas para el personal del hospital: debían conducirse con respeto y evitar los castigos físicos. Se permite docente. Como profesor, fue en 1805 el primer titular de la cátedra de “Enfermedades afrodisíacas y trastornos
la contención física, pero con dispositivos que eviten producir lesiones. Se protegía el régimen jurídico de los intelectuales”, que pasa por ser la primera en delimitar la enseñanza universitaria del conocimiento de la locura
pacientes: en el caso de ser internados forzosamente, se requería además del certificado médico, una orden como la especialidad médica independiente. Ocupó otros puestos docentes destacados, como el de profesor
del juez y del alcalde. de “dermatología y enfermedades mentales”, en Pisa.
El nuevo hospital admitía pacientes muy heterogéneos. Contaba con cinco servicios: “locos, incurables, enfer-
Obra intelectual
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