Page 253 - GUIA DE INTERVENCION FAMILAR EN LA ESQUIZOFRENIA
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•	 Los delirios y las alucinaciones: Pueden hacer que el paciente no diferencie lo que es real (lo que todos
             percibimos) de lo que no es real (lo que sólo percibe él.). Se recordará los síntomas psicóticos positivos
             tratados en la 1ª sesión del 1º módulo. Los delirios y las alucinaciones pueden generar en los pacientes
             desconfianza porque creen que se les engaña o vigila, y no tienen seguridad para expresar opiniones,
             ideas, sentimientos.

               •	 Ejemplo: Alex se distrae con sus “voces” mientras intenta conversar. Describe su experiencia
                     como “demasiadas pelotas de tenis que se aproximan a la vez y yo no sé a cuál debo golpear”.
                     A veces responde a sonidos que vienen de la calle o del edificio donde vive: voces de la calle,
                     portazos, ladridos, sirenas, coches, etc.

               •	 Ejemplo: Gerardo tiene un delirio con el FBI y cree que están grabando todas sus conversaciones,
                     por lo cual tiene miedo a expresar sus opiniones y sentimientos ya que pueda ser usado en su
                     contra.

               •	 Ejemplo: Madre de Néstor: “Él ahora está muy bien. Nos sentamos juntos, puede ser en el coche
                     o en el salón viendo la TV, estamos muy a gusto conversando o comentando lo que sale. Pero a
                     veces, de repente, me grita y me dice; ¡fuera de aquí, déjame en paz! Al principio me sorprendía
                     y asustaba, pero ahora ya veo que se le pasa. Yo creo que será que oye algo”

       •	 Los síntomas psicóticos negativos: También dificultan la comunicación. Se recordará nuevamente la 1ª
             sesión del 1º Módulo, volviendo a señalar que estos síntomas se pueden instalar y hacer más visibles
             con el tiempo, y que pueden ser la causa de algunas conductas de los pacientes. Estos síntomas se
             refieren sobre todo a:

               •	 Afecto embotado: la cara de la persona no indica la emoción que siente.

               •	 Pobreza del habla: no tiene mucho que decir y le cuesta expresar con claridad lo que piensa, lo
                     que desea, etc.

               •	 Anhedonia: no tiene capacidad de experimentar placer, no disfruta, no ríe, etc.

               •	 Apatía: no se implica en lo que sucede, parece siempre alejado de las situaciones de su alrededor,
                     como si no estuviera presente.

       •	 Dificultad para interpretar cómo se siente el paciente: Cuando un familiar no sabe cómo se siente el
             paciente se hace más difícil la comunicación: “¿se estará aburriendo?, ¿le interesará lo que digo?, ¿me
             estará escuchando?, ¿por qué no me mira y mira para otro lado?

               •	 Ejemplo: El padre de Pedro se siente muy frustrado cuando intenta hablar con él. Dice “No sé
                     cuándo ni cuánto hay que insistir a mi hijo en muchas cosas. A veces dice una cosa, pero la
                     expresión de su cara sugiere otra cosa diferente. La mayoría de las veces ni quiere hablar. Quiero
                     ayudarle, pero no sé qué es lo que él quiere.”

       •	 Dificultad en la comunicación por la carga y estrés familiar:  Además de los síntomas de la enfermedad,
             la carga y tensión familiar por cuidar a una persona con esquizofrenia también puede perjudicar la
             relación y comunicación. La tensión acumulada en los familiares, y afrontar durante largo tiempo
             la enfermedad del paciente, hace que emocional y mentalmente no se disponga de las mejores
             condiciones para establecer un diálogo o exponer un problema doméstico, o del tipo que sea. Algunas
             emociones y conductas que los familiares muestran tras pasar mucho tiempo cuidando al paciente,
             por ejemplo: conductas de hipervigilancia o sobreprotección, sentimientos de frustración tras una
             recaída, etc. pueden ir minando la energía y la capacidad de los cuidadores para comunicarse en las
             mejores condiciones.

Tras finalizar la explicación, los profesionales abrirán un espacio a la participación, para que cada familia pueda
comentar su experiencia con relación a la posible presencia de estos factores

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