Page 31 - Revol21
P. 31

López M, et al. Evaluación del Programa residencial para personas con trastorno mental severo en Andalucía (III):
                                         características sociodemográficas, clínicas y de uso de servicios de los residentes

nas con ese tipo de dificultades. De ahí que la parte más im-       ficultades de conducta, así como mayor frecuencia de con-
portante del estudio pretenda obtener información sobre             sumo de tóxicos. Nuevo perfil que conlleva nuevas necesi-
distintos tipos de características de sus usuarios, residentes      dades y maneras diferentes de organizar su atención6.
en los dispositivos descritos anteriormente2 y, especial-
mente, sobre aquellos parámetros que pudieran darnos in-              Y, por último, un programa residencial debe coordinar-
formación sobre los efectos que el programa tiene sobre los         se sin confundirse con los servicios sanitarios especializados
mismos. Aunque, como hemos explicado varias veces, las              en salud mental, tanto en el momento de la derivación co-
limitaciones del estudio actual no nos permiten avanzar             mo en todo el proceso de atención y seguimiento y, en su ca-
demasiado en esa dirección.                                         so, salida del programa1,4,7. Aspectos que se regulan de
                                                                    formas diferentes en distintos lugares, y que se prestan a
  Teniendo esto en cuenta, hemos intentado seleccionar, de          no pocos problemas. Entre estos cabe señalar los referidos
los muchos aspectos que interesa conocer sobre los usua-            al papel de la atención residencial en el conjunto de la aten-
rios de un programa residencial, aquellos que, además de su         ción sanitaria y social que deben recibir6-9 las personas con
interés, presentan mayor accesibilidad para ser estudiados          este tipo de problemas, pero también al de la propia aten-
con la metodología e instrumentos de investigación dis-             ción sanitaria que reciben y que, en distintos países y con más
ponibles, en un contexto como el nuestro. Siempre con el            frecuencia de lo debido, resulta ser bastante diferente de la
propósito final de, no sólo incrementar nuestro conoci-             prescrita por las guías de buenas prácticas y consensos in-
miento, sino fundamentalmente mejorar de forma pro-                 ternacionales, basados en algún tipo de evidencia empírica19.
gresiva nuestra práctica.
                                                                      Un tema clave en todo esto y que sólo parcialmente po-
  Con carácter general y con el fin de ordenar su exposición,       drá ser abordado con los resultados obtenidos en el estudio,
hay que recordar el objetivo de un programa residencial, en         a pesar de su evidente trascendencia, es el de la relación en-
el contexto de la atención comunitaria1,3-9. De manera re-          tre atención residencial (plazas y prestaciones concretas) y
sumida, se trata, en definitiva, de facilitar a personas con tras-  necesidades. De las tres preguntas que resultan pertinentes
torno mental grave distintas modalidades de alojamiento,            a este respecto: ¿reciben atención todos los que la necesitan?,
alternativas a la reclusión en manicomios (masificada y de          ¿la necesitan todos los que la reciben? y ¿los que la reciben,
objetivos confusos), a la vez que complementarias de la             la reciben en la medida en que la necesitan?, sólo podremos
atención sanitaria. Objetivo general, común a distintos sis-        intentar responder aquí a la segunda. En el artículo anterior
temas organizativos de los servicios de salud mental con            y en los siguientes intentamos responder, siquiera sea par-
orientación comunitaria, en distintos lugares del mundo.            cialmente, a la tercera y hemos de dejar la primera para
                                                                    posteriores investigaciones, con diseños diferentes y más
  Desde esa formulación hay que considerar, en primer lu-           complejos. Aunque intentaremos volver sobre el tema en el
gar, el concepto de trastorno mental grave7,10-13 y su especi-      último artículo de la serie, dedicado a modelos explicativos
ficidad de cara a la organización de programas de apoyo             y conclusiones generales.
social, en concreto residenciales. Aunque sigue habiendo de-
finiciones múltiples, en otras ocasiones hemos defendido              En lo que respecta, pues, a la segunda pregunta, vamos a
una7,11, básicamente consensuada10,12,13, que hace referencia       intentar contestarla comparando los perfiles de los resi-
a criterios diagnósticos (habitualmente psicosis y problemas        dentes con los de las personas con trastorno mental grave,
más o menos relacionados), de discapacidad y de evolución           atendidas por los servicios de salud mental. Para ello nos
en el tiempo, con importante consumo de servicios especial-         centraremos en este artículo en los perfiles sociodemográ-
mente de hospitalización. En una situación en la que la co-         ficos y clínicos más generales, incluyendo la utilización de
bertura del programa residencial es todavía insuficiente,           servicios efectuada por los residentes en el año del estudio,
parece lógico comprobar, en primer lugar, en qué medida la          dejando para el siguiente el análisis de los perfiles funcio-
población atendida en el mismo se atiene a estos criterios.         nales, de conductas problemáticas, así como de las redes so-
                                                                    ciales de los mismos20.
  En segundo lugar, cabe hablar de la variación experi-
mentada en las tipologías de residentes, en relación con su         Material y método
procedencia, pasando desde un primer momento de pre-
dominio hospitalario a otro progresivamente comunita-                 En consecuencia con lo que acabamos de exponer, vamos
rio1-3,6,8,9,14-18. Con sus correlatos en términos de edad,         a presentar en este artículo la información que pretende cu-
género, situación social y niveles de funcionalidad y acti-         brir una parte del objetivo nº 3 del estudio1: “describir las ca-
vidad psicopatológica. Tanto el final de los hospitales psi-        racterísticas sociodemográficas, clínicas y el consumo de
quiátricos, como la evolución social (favorecida por la             servicios de los residentes”. Información que, junto a la re-
nueva imagen de los dispositivos y su creciente calidad), van       lativa a aspectos funcionales y redes sociales, nos permitirá te-
haciendo cada vez más común un nuevo perfil en las per-             ner una visión general de los perfiles de la población atendida
sonas que utilizan este tipo de programas, con predominio           en el programa, siempre con referencia a la fecha del estudio.
de jóvenes, sin antecedentes de uso de hospitales psiquiá-
tricos, con familia, mayor diversidad sintomatológica y di-                             Rehabilitación psicosocial. 2005; 2(1):28-39 29
   26   27   28   29   30   31   32   33   34   35   36