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López M, et al. Evaluación del Programa residencial para personas con trastorno mental severo en Andalucía (II):
características de los dispositivos residenciales
del programa de formación de personal residencial de la cluye un estudio de evaluación con un diseño cuasi-ex-
FAISEM. perimentale, cuyos resultados esperamos permitan avan-
zar un poco más por este camino en el futuro próximo.
Una discusión no resuelta, relativa a la tipología de dis-
positivos, es la referida al subgrupo o subgrupos de perso- Otro aspecto a destacar es el de la dimensión temporal en
nas que presentan combinaciones diversas de sintomatología el uso de los dispositivos, en la que, pese al énfasis que el pro-
grave, conductas disruptivas (no necesariamente violen- grama sigue haciendo en un modelo gradual, con paso
tas, pero sí distorsionantes de la convivencia) y dificultades progresivo a dispositivos de menor nivel de protección, se
continuadas de manejo en distintos medios comunitarios, manifiesta una tendencia a permanecer en el mismo. As-
sanitarios y residenciales5,8,9,12,20,49. Que encajen en lo que pecto que refleja gran parte de la literatura internacional so-
el equipo del TAPS5,49 denomina “difíciles de situar”, y bre el tema1,8,9,11-13,21,22 y que está en la base del énfasis
más fáciles de definir en lo negativo (“no encajan en lo creciente en modelos de apoyo residencial, dirección hacia
que hay”) que en lo positivo, no hay un consenso definido la que pretende dirigirse el subprograma de apoyo domi-
al respecto dentro de la atención comunitaria, más allá de ciliario de la FAISEM.
rechazar el recurso a la reclusión por un lado o dudar de la
eficacia de medidas simplemente integradoras a corto pla- Y, finalmente, merece la pena insistir algo más en el te-
zo (con la distorsión que ocasionan a otros residentes). Su ma del régimen de funcionamiento interno de los disposi-
abordaje exige el trabajo coordinado de servicios sanitarios, tivos y, especialmente, en lo que podríamos denominar
servicios de atención a personas con drogodependencia y niveles de “restricción” o “actividad institucional” del mis-
servicios de apoyo social y pasa, en nuestra opinión, más por mo, tal y como traducen los datos obtenidos a partir del IA
programas individualizados con atención combinada y se- y de la escala de oportunidad del BELS. Aunque algunos de
cuencial entre distintos dispositivos, que por su confina- ellos (por ejemplo algunos datos de pisos, de difícil enten-
miento en dispositivos supuestamente específicos (hay dimiento) puedan responder a errores de interpretación
tantos perfiles distintos en el grupo que resulta imposible del personal y otros puedan tener explicaciones razona-
definir de modo positivo ese supuestamente específico es- bles en el contexto concreto de cada dispositivo, llama la
pacio). Lo que no significa que, dentro de la ampliación de atención la diversidad de situaciones dentro de cada tipo de
la tipología de dispositivos residenciales, no quepan algu- dispositivo, por un lado, así como algunas medidas con-
nos con mayor nivel de supervisión, ni que, aspecto que ha- cretas, por otro.
bitualmente se “olvida” al tratar el tema, no queden en los
servicios de salud mental amplios márgenes de mejora en No hay que olvidar tampoco que, tal y como señalamos
su capacidad de atención a personas con trastorno mental anteriormente al presentar los datos sobre reuniones con los
grave. Modificaciones combinadas que disminuirían con- residentes y como insisten distintos equipos que han utili-
siderablemente el número de los que hoy “no caben” en el zado el instrumento7,30,43, no hay respuestas correctas a
sistema3,8,50. priori, dado que la gran mayoría de las mismas pueden te-
ner una explicación contextualmente razonable, teniendo
En lo que respecta al personal, la dotación de los dispo- en cuenta que un espacio donde residen varias personas
sitivos del programa estudiado parecen razonables, si se (además con enfermedad mental grave) no puede prescin-
comparan con estándares nacionales e internacionales7,9,14, dir de algunas normas generales, que introducen restric-
en lo relativo a casas hogar, siendo más difícil de valorar la ciones mayores que las necesarias en un domicilio
situación en los pisos, por la gran diversidad de casos que individual. Pero, aun teniendo en cuenta todo eso, da la im-
resumen las cifras medias. La estandarización de cuidados presión en conjunto de que, aunque la tendencia general va
que se está abordando actualmente permitirá sin duda cla- en línea con los objetivos del programa, sigue habiendo en
rificar el tema en el futuro próximo. más ocasiones de las debidas respuestas espontáneamente
institucionales que tienen tendencia a perpetuarse si no se
En lo que respecta a la cualificación de este personal, los combaten cotidianamente.
datos son contradictorios. Por un lado porque parece
haber un buen nivel de formación de base (superior, por Este es el aspecto quizás más útil del estudio, ya que la in-
ejemplo al del personal de otros países, como Reino Uni- formación obtenida ha servido, discutida con responsa-
do7,35, y difícil de comparar, por poner otro ejemplo, bles de dispositivos y personal de los mismos, tanto en
con el de Italia, dado el componente sanitario de una reuniones específicas como en el marco del ya menciona-
gran mayoría de los dispositivos residenciales en dicho pa- do plan de formación, para analizar las razones de las dis-
ís1,8,16,44). Pero, además de las distorsiones potenciales que tintas normas e introducir progresivamente cambios en
representa el trabajo de técnicos superiores en funcio-
nes de monitor, no hay todavía ni un perfil definido ni e“Evaluación de la efectividad de un programa de formación de personal
una formación homogénea acorde al mismo. En estos de dispositivos residenciales para personas con trastorno mental grave. Me-
momentos la FAISEM está desarrollando un programa de dición de sus repercusiones sobre monitores y usuarios”. Financiado por
formación del personal del programa residencial, que in- la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, Convocatoria de ayudas
a la investigación, 2003, expediente 175.
Rehabilitación psicosocial. 2005; 2(1):16-27 25

