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López M, et al. Evaluación del Programa residencial para personas con trastorno mental severo en Andalucía (II):
características de los dispositivos residenciales
tasas de plazas por 100.000 habitantes con las existentes ciones individuales, así como se ha emprendido la co-
en otras Comunidades Autónomas del Estado o con las rrección de la infraestructura de climatización en viejos y
existentes en Andalucía 10 años antes de la fecha del estu- nuevos dispositivos. Aspectos que se incluyen con carác-
dio6,8,14, el balance del programa es netamente positivo. ter normativo en el plan de calidad actualmente en curso
Pero si el referente es el de otros países europeos, la situa- de elaboración.
ción varía considerablemente6,8,9,14-17,19. Es verdad que
ninguna de las cifras de dichos países puede extrapolarse sin Cabe una discusión sobre el tamaño, especialmente en lo
más a nuestro caso (como muchas otras cifras de recursos referido a casas hogar, en que la cifra de 20 plazas se adop-
sanitarios y sociales no solamente relativos a personas con tó como un compromiso normativo, que pretende solu-
enfermedades mentales) y no está claro que la evolución de cionar transitoriamente el conflicto entre costes (aumentan
factores de tipo sociocultural (especialmente el peso y fun- al disminuir el número de plazas) y convivencia y funcio-
ciones de la familia) vayan a evolucionar en idéntica di- namiento general de la casa (mejoran al disminuir dicho nú-
rección, ni mucho menos a un ritmo predecible8,9,12. Pero mero). No parece haber estándares validados al respecto (en
hay un diferencial de plazas que parece razonable intentar muchos lugares el tamaño es menor, pero en otros ma-
acortar en los próximos años, valoración que coincide con yor7-9,14,44,45), y parece razonable mantener esta cifra has-
la sensación, no cuantificada por el momento, de un nú- ta que se puedan satisfacer las necesidades más inmediatas.
mero todavía importante de necesidades insuficientemen-
te cubiertas. La situación de los dispositivos, en términos de acceso
a servicios comunitarios, parece traducir una ubicación de
Tampoco la distribución de plazas por provincias ni, es- los mismos en entornos residenciales normales, lo que
pecialmente, su reparto entre zonas urbanas y rurales, eran sin duda favorece la integración y mejora la calidad de
satisfactorias en el momento del estudio ni en la actualidad, vida de los residentes, como muestran muchos otros es-
aunque la evolución del programa en estos 3 años ha per- tudios internacionales1,5,7-9,12,31-33,46. No se incluyó en el
mitido, como puede verse en la tabla 1, incrementar el nú- estudio la exploración de las actitudes vecinales, otro as-
mero de dispositivos y plazas (desde una tasa por 100.000 pecto relevante de este tipo de programas1,8,9,47, por lo que
habitantes de 6,4 a una de 9,0) y mejorar algo su distribu- sólo podemos referirnos a él con impresiones subjetivas.
ción territorial entre provinciasc. Tendencias que es previ- A lo largo de estos años, aunque ha habido en algunos lu-
sible prosigan en los próximos años, de acuerdo a las gares situaciones conflictivas previas a la apertura de al-
previsiones del Plan Integral de Salud Mental de Andalucía. gunos dispositivos residenciales (básicamente casas hogar),
2003-2007. Sigue pendiente, no obstante, la corrección del en la mayoría de las ocasiones fueron razonablemente re-
diferencial rural-urbano, lo que implicará, entre otras co- sueltas y en todos los casos el conflicto desapareció de
sas, un mayor crecimiento de plazas que permita sobrepa- manera casi inmediata tras la apertura real del dispositi-
sar el “umbral de sostenibilidad” de plazas en entornos vo. Como hemos expresado en otras ocasiones1,8,48 pen-
ruralesd. samos que este hecho es coherente con lo que sabemos del
estigma y otras actitudes sociales, cuya superación de-
Un segundo aspecto a considerar es el de la infraes- pende menos de campañas informativas que de la inte-
tructura y localización en la comunidad de los distintos racción social cotidiana.
dispositivos. Los datos obtenidos sobre el espacio parecen
razonables, aunque en algunos aspectos de la infraes- En lo que respecta a la relación entre tipología de dispo-
tructura era evidente la necesidad de introducir correc- sitivos y diversidad de perfiles de los residentes, aunque
ciones. Así sucede, por ejemplo, con la escasez de este es un aspecto al que volveremos en un artículo poste-
mecanismos de climatización frente al calor, lo que en rior una vez presentados los datos de usuarios, la infor-
gran parte del territorio andaluz aparece como una nece- mación obtenida refleja la relativa adecuación de los dos
sidad. Y también con la persistencia de algunas habita- grandes tipos de dispositivos del programa, en la fecha del
ciones para tres personas, siendo razonable considerar estudio (casas hogar y “pisos” o viviendas supervisadas) a
como estándar óptimo la habitación individual y como to- sus definiciones funcionales20, con perfiles de residentes
lerable una habitación doble. De hecho el desarrollo pos- más problemáticos y dependientes en el primer caso que en
terior del programa ha eliminado las habitaciones triples el segundo. Pero también la relativa insuficiencia del es-
y está incorporando en los nuevos dispositivos habita- quema para adecuarse a la gran complejidad de perfiles de
usuarios a atender1,8,12. De ahí la necesidad de diversificar
cSe ha pasado de un rango de 4,5-8,3 a otro de 7,6-11,5, lo que mantiene la tipología de dispositivos, aspecto que también se incor-
la misma diferencia cuantitativa (3,5-3,6) pero sobre una media mayor (de poró al desarrollo posterior del programa, con el creci-
6,3 a 9), lo que disminuye la variabilidad. miento por un lado de programas de apoyo domiciliario y
dEl apoyo personal a las viviendas supervisadas exige un número mínimo, la apertura de pisos con supervisión nocturna y de fin de se-
para que la suma del número de horas semanales que se dedica a cada una mana, y con la elaboración, por otro, de protocolos de
de ellas permita disponer de un monitor a tiempo razonable. atención individualizada para todos y cada uno de los re-
sidentes, aspecto este último que se está abordando dentro
24 Rehabilitación psicosocial. 2005; 2(1):16-27

