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López M, et al. Evaluación del Programa residencial para personas con trastorno mental severo en Andalucía (III):
                                         características sociodemográficas, clínicas y de uso de servicios de los residentes

dientes de la FAISEM, sea bastante reducida y de nuevo            Discusión
con pautas provinciales extraordinariamente diversas (40%
de usuarios, con variaciones entre menos del 10% y la prác-          El artículo ofrece datos de interés para conocer algunas
tica totalidad), encontrándonos aquí, además, con una ma-         de las características generales que permiten delimitar la po-
yor utilización por parte de los residentes de pisos, en          blación atendida por el programa residencial en Andalucía
relación con los de casa hogar.                                   en 2001, datos que deben ser complementados, sin em-
                                                                  bargo, con los que se presentan en el próximo artículo20, re-
  Finalmente, la tabla 9 resume la información referida a los     feridos a perfiles funcionales y redes sociales. Aspectos, en
episodios de hospitalización, a los que ya hemos indicado         general, insuficientemente recogidos en la bibliografía so-
que merece la pena considerar por separado, ya que además         bre programas residenciales3 y que, en conjunto, deben
de reflejar pautas de uso con características similares a las de  permitirnos, comparados con los perfiles generales de per-
otros servicios, pueden verse también como un indicador           sonas con trastorno mental grave que utilizan otros tipos de
de descompensaciones de los residentes, cuya relación con         programas sanitarios y sociales, dar algún tipo de respues-
características tanto individuales como de funcionamien-          ta a una de las preguntas formuladas en la introducción. Ya
to de los dispositivos, merece la pena analizar posterior-        que no nos permitirá saber si el programa atiende a todos
mente con modelos estadísticos más potentes.                      los que lo necesitan, sí al menos debería proporcionarnos
                                                                  alguna información con respecto a si, aquellos a los que
  En cualquier caso, en el nivel descriptivo en el que nos        atiende, están entre los que lo necesitan.
movemos en este artículo, hay que destacar la variabilidad
del número de hospitalizaciones en los distintos dispositi-         En conjunto, y a falta de los datos funcionales y de redes,
vos residenciales (tipos, provincias y dispositivos concretos),   los datos resultan compatibles con el objetivo del progra-
así como su número global (204 ingresos en un año, afec-          ma. Los residentes cumplían dos de los criterios estableci-
tando al 25% de los residentes, en lo que respecta a “corta       dos para personas con trastorno mental grave7,11,12: el del
estancia”), relativamente elevado, aunque poco significati-       diagnóstico con una gran proporción de personas con es-
vo en porcentaje de tiempo total a lo largo del año. Para ello    quizofrenia y problemas similares, por un lado, y el del
se incluyen en la tabla, tanto para unidades de corta es-         tiempo de evolución de la enfermedad, acompañado de
tancia como para comunidades terapéuticas, distintos in-          un uso abundante de recursos sociales y sanitarios, por
dicadores referidos a: número de usuarios que se                  otro. El siguiente artículo20 nos permitirá comprobar en qué
hospitalizaron, número y duración media de los ingresos,          medida cumplían también el criterio de discapacidad.
y media de ingresos y estancias por residente que se hospi-
talizó. Se incluye también lo que hemos denominado “ín-             En lo que respecta al diagnóstico, merece la pena co-
dice global de estancia”, que pretende expresar el porcentaje     mentar la preponderancia (casi exclusividad) de personas
de días totales pasados por los residentes en alguna unidad de    con trastornos esquizofrénicos y similares, con muy esca-
hospitalización, en relación con el total de “estancias anual-    sa representación de otras categorías diagnósticas, tenden-
mente posibles” (número de residentes x 365 días).                cia general en muchos programas residenciales, si bien no
                                                                  tan patentes como en éste3,8,9,18,22-27. La prioridad otor-
  Como datos concretos en ese sentido hay que señalar             gada a este colectivo es objeto de discusión, en relación
que el 26% de los residentes ha ingresado alguna vez en           fundamentalmente con la conveniencia o no de incluir, en
una unidad de corta estancia (USMHG), siendo mayor el             este tipo de programas, a personas con trastornos de per-
porcentaje de los que residen en casas hogar que el de los        sonalidad, ya que, para otro tipo de problemas, como pue-
que lo hacen en viviendas supervisadas, con diferencias es-       den ser los trastornos afectivos, no parece haber demasiadas
tadísticamente significativas. Por el contrario, no hay di-       dificultades de integración en los relativamente pocos ca-
ferencias significativas en el número de ingresos por             sos en que se plantea.
residente (en torno a 2), ni en la duración de los episodios
de hospitalización, que se sitúan como media en torno a              En realidad el problema no afecta a los “trastornos de per-
los 33 días.                                                      sonalidad”, en general, sino más bien a algunos tipos es-
                                                                  pecíficos: los denominados “antisocial” o “disocial” y
  Si utilizamos el que hemos denominado “índice global de         “límite” a. Dejando de lado, en este contexto, la discusión
estancia”, vemos cómo, pese a la importancia de los episo-        sobre el contenido real de ambas “entidades” y de los cri-
dios de ingreso, del total de días potenciales de estancia        terios que permiten diagnosticarlas, lo que se refleja tam-
del conjunto de los usuarios y usuarias del programa, sólo
el 2,33% de las estancias transcurrieron en el hospital. Ci-      a No parece haber muchos problemas con los trastornos paranoide, es-
fra a la que hay que añadir, por último, la relativa a estan-     quizoide y esquizotípico, por un lado, en la medida en que requieren
cias en comunidades terapéuticas. A ese respecto, sólo el 3%      atención residencial, por ser perfectamente compatible con la de las per-
de los usuarios del programa ingresaron alguna vez en ese         sonas con psicosis delirantes. Y, por otro, no parece muy indicada la aten-
tipo de dispositivo, permaneciendo en él una media de 61          ción residencial en otros tipos de trastornos de personalidad (más
días, lo que supone en conjunto menos del 0,5% de las po-         relacionados con problemas de tipo neurótico), al menos en el nivel ac-
sibles “estancias” anuales.                                       tual de cobertura del programa en nuestro medio.

                                                                                       Rehabilitación psicosocial. 2005; 2(1):28-39 35
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