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Evaluación en Entornos Residenciales Comunitarios

     puestas razonables al segundo (estableciendo estánda-      a distintos tipos), hay una importante diversidad de pro-
     res de calidad en función de que dan lugar a resulta-      gramas, con importantes variaciones en términos de
     dos útiles) y orientar el desarrollo del primero (identi-  estructura, dotación, mecanismos de gestión y dinámicas
     ficando actividades e indicadores de funcionamiento        de funcionamiento2, 3, 5, 13, 17, 32-35. Tampoco son siempre
     relevantes, precisamente por su contribución a obte-       coincidentes las visiones de los diversos agentes implica-
     ner dichos resultados).                                    dos (profesionales, familiares y usuarios), coexistiendo a
b) Los distintos aspectos que cabe incluir también den-         veces perspectivas contrapuestas, oscilantes entre dos
     tro de la evaluación de resultados, según intentemos       polos: el de la rehabilitación y el, aparentemente superado
     medir eficacia, efectividad, eficiencia, equidad, satis-   pero todavía presente, de la segregación social1, 2.
     facción, etc.
c) Los diferentes diseños metodológicos que ofrece la              Sin embargo, a pesar de esa diversidad, hay suficientes
     Epidemiología a la hora de evaluar programas y servi-      elementos para establecer una síntesis, aunque sea provi-
     cios sanitarios y sociales, según se trate de estudios     sional, que nos resulte de utilidad. En conjunto, aunque
     descriptivos u observacionales, analíticos (cohortes,      los rigurosos criterios de los revisores de la Colaboración
     «casos y controles») o experimentales (ensayos contro-     Cochrane36 siguen reclamando la necesidad de ensayos
     lados), en un orden de validez y fiabilidad creciente en   aleatorios, la información disponible permite calificar
     sus resultados, pero también con condiciones de reali-     algunos programas residenciales como «practicas emer-
     zación cada vez más complejas, no siempre posibles en      gentes basadas en la evidencia»37 y, en general, considerar
     los contextos reales de funcionamiento de estos pro-       que hay bases razonables para defender su desarrollo.
     gramas.
d) La aplicabilidad creciente de metodología denomina-             De hecho la justificación de este tipo de programas
     da «cualitativa», que puede permitir aproximaciones        (como en general la del conjunto de intervenciones de
     razonables a aspectos subjetivos y complejos no siem-      apoyo social) es doble1, 21. Por una parte, porque que hay
     pre fácilmente abordables con metodología cuantita-        información empírica razonable sobre su contribución a
     tiva, pero que requieren procedimientos igualmente         mejorar, en grados diversos, la estabilidad clínica, el fun-
     rigurosos si queremos que vayan más allá de la simple      cionamiento social, las redes sociales y la satisfacción de las
     opinión personal.                                          personas que los utilizan, además de experiencias consis-
                                                                tentes con respecto a la utilidad de un alojamiento para el
   Y finalmente hay que señalar también el desarrollo de        control de la medicación y la rehabilitación de muchas de
instrumentos que permiten medir variables relevantes,           esas personas, aunque solo sea mediante el aprendizaje
entre las que se incluyen tanto algunas referidas a las per-    «in vivo» de conductas útiles para la vida en la comuni-
sonas (sociodemográficas, clínicas, habilidades personales,     dad2, 3, 17. Y, por otra, en la medida en que el alojamiento
funcionamiento social, satisfacción) como al propio pro-        es en cualquier caso un elemento clave para asegurar la
grama (ubicación de los dispositivos, modelos de funcio-        permanencia activa en la comunidad, satisfaciendo una
namiento, mecanismos de coordinación)25                         necesidad vital importante, que afecta a sectores minorita-
                                                                rios pero significativos del colectivo de personas con esqui-
   Aspectos sobre los que volveremos posteriormente al          zofrenia y otros trastornos mentales graves1, 2, 4.
presentar nuestras propuestas sobre estrategia y metodolo-
gía, ya en el caso concreto del programa residencial.           Evolución de los programas residenciales

Los programas residenciales para personas                          Los programas han tenido una evolución básicamente
con trastornos mentales graves                                  similar en la mayoría de los países con sistemas consolida-
                                                                dos de atención comunitaria en salud mental, generando
   El segundo aspecto a considerar es el de las principales     cambios progresivos tanto en los modelos de funciona-
características de los programas residenciales, tal y como      miento, como en la tipología de dispositivos y en la de las
han ido configurándose en distintos países con mayores          personas que los utilizan 2, 5, 6, 18.
niveles de desarrollo de la atención comunitaria a personas
con este tipo de problemas. Aunque en este campo la regla          Así, desde una situación inicial en que el alojamiento
es la diversidad, hay algunos aspectos que parecen ir con-      era una prolongación de la atención sanitaria, que buscaba
formando un razonable consenso y que deberán por tanto          (bajo el nombre de»estructuras intermedias», casas «a
servirnos de referencia. Dado que en otras ocasiones hemos      medio camino», dispositivos de entrenamiento, o simila-
presentado nuestra visión con más detalle2, 13, vamos ahora     res) espacios alternativos al Hospital Psiquiátrico o luga-
a resumirla como punto de partida para presentar luego          res para intervenciones terapéuticas y rehabilitadoras, se
nuestras propuestas de evaluación.                              fue pasando progresivamente a la provisión de alojamien-
                                                                tos, considerados como «hogares donde vivir»38, con el
   Un repaso sistemático de la bibliografía profesional         mayor nivel de normalidad y autonomía posible.
sobre alojamiento de personas con trastorno mental grave
confirma el creciente interés por el tema y su considera-          Pero también, desde esa nueva perspectiva, se va pasan-
ción como un componente básico de la Atención                   do desde un modelo de «continuun residencial», que ofre-
Comunitaria2, 3, 5, 13, 17. Pero permite también constatar      ce una gradación de dispositivos con distintos niveles de
que, además de la existencia de problemas terminológicos        apoyo y programa itinerarios individuales hacia niveles de
no resueltos (nombres distintos para un mismo tipo de           mayor autonomía, a otro de «apoyo residencial», que da
alojamiento y uso del mismo nombre para hacer referencia        mucho más peso a las preferencias personales, fomenta la
                                                                utilización de la vivienda propia y establece mecanismos
                                                                de apoyo flexibles y adaptados a la diversidad de necesida-
                                                                des de las personas afectadas2, 6, 9, 12, .18, 39-41 Modelos que

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