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Marcelino López, Luis Fernández y Margarita Laviana
pregunta clave para la planificación2, 3, 5, 12. Carencia que se procedimientos de estimación de la prevalencia de perso-
refleja en la ya referida disparidad de tasas de plazas, que nas con trastornos mentales graves y que no disponemos
se añade a las diferencias de tipología en las prestaciones, de metodologías consensuadas y precisas para establecer,
entre distintos países, incluso aquellos que tienen un dentro de ese colectivo, la fracción que necesita atención
mayor nivel de desarrollo de la atención2, 5, 17, 23, 42, 75, y que residencial. De hecho y como ya se ha mencionado, dicha
se debe a una serie de dificultades a distintos niveles del fracción no es fija por depender de múltiples factores,
proceso de estimación de esa necesidad. entre ellos la gravedad de la enfermedad y discapacidad
que genera en la persona afectada, la capacidad de conten-
Dificultades «macro» que enlazan con los aspectos ción del entorno familiar y comunitario, la estructura,
«micro», ya que una de las más importantes es la caren- dotación y capacidad de atención de los servicios de salud
cia de una metodología rigurosa para determinar cuando mental, etc. Factores que varían sustancialmente en terri-
una persona concreta diagnosticada de trastorno mental torios concretos y en su evolución temporal. De ahí, en el
grave tiene necesidad de dicha atención, aunque aquí nivel «macro», la ya mencionada disparidad de cifras
podemos encontrar al menos algunos instrumentos de internacionales y la necesidad de cálculos locales concre-
relativa utilidad. tos, contextualizados y flexibles, que solo pueden funcio-
nar como «aproximaciones sucesivas», con importantes
El problema básico es la ausencia de un modelo explica- «intervalos de confianza»2, 3, 5.
tivo claro y preciso, que identifique las variables relevantes
que intervienen en el hecho de que una persona con un tras- Y también que, en el nivel «micro», la estimación de la
torno mental grave necesite un espacio específico para vivir2, necesidad y la decisión de acceso a un programa se toman
3, 5, 12. Problema que está actualmente encima de la mesa en todavía en función de procedimientos similares a la típica
nuestro país en relación con la implantación del Sistema «decisión clínica»77, con un componente artesanal impor-
para la Autonomía y la Atención a la Dependencia76. Hay tante y su consiguiente variabilidad entre profesionales y
informaciones parciales que incluyen variables clínicas (gra- servicios. En nuestro país tampoco el procedimiento for-
vedad y persistencia de los síntomas, dificultades de segui- mal del Sistema para la Autonomía y la Atención a la
miento de la atención sanitaria prescrita), de funcionamien- Dependencia parece capaz de asegurar una validez y fiabi-
to (funcionamiento social, habilidades básicas para la vida lidad indiscutibles, si bien su funcionamiento puede estar
diaria) y de disponibilidad del entorno (apoyo familiar, resultando menos malo de lo que se preveía, teniendo en
redes sociales), que no siempre son fáciles de medir ni menos cuenta tanto algunos estudios iniciales sobre el Baremo,
aún de combinar en algún tipo de algoritmo que permita como su aplicación a poblaciones atendidas en nuestro
valorar y decidir en consecuencia. programa residencial. Aspectos que están siendo analiza-
dos por nosotros pero sobre los que no disponemos todavía
En concreto y con respecto al número de plazas necesa- de información concluyente.
rias, hay que mencionar que siguen siendo complicados y
costosos, además de discutibles en no pocos aspectos, los
CUADRO 2. Instrumentos utilizados con fines de selección en el acceso
200 Evaluación en Rehabilitación Psicosocial

