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José J. Uriarte Uriarte

y cols, 1998). Algo similar puede decirse de los propios         claros basados en objetivos y una base para evaluar la pues-
tratamientos farmacológicos, de los que la evidencia dis-        ta en práctica y progreso de las políticas de reforma, de la
ponible sobre su eficacia y tolerancia en la práctica clínica    provisión de servicios comunitarios y de la implicación de
real es escasa y controvertida, tal y como ha puesto en evi-     los usuarios, familias y otras partes interesadas en la pro-
dencia el reciente estudio CATIE (Lieberman y cols 2005).        moción, prevención, atención y rehabilitación en salud
                                                                 mental. A nivel estatal, algunos grupos han desarrollado
   Sin embargo probablemente no es la evaluación de la           iniciativas dirigidas a cuantificar y a mantener actualiza-
eficacia el mayor de los desafíos, sino la de su efectividad,    dos los datos acerca de los recursos disponibles para la asis-
es decir, la capacidad para implantar intervenciones efica-      tencia a la salud mental en general, y a la rehabilitación en
ces en el mundo real y de forma rutinaria. Tal y como ya         particular (Observatorio de la Asociación Española de
señalaba Lehman en el estudio PORT hace ya casi una              Neuropsiquiatría, Observatorio de la Federación Española
década (Lehman, 1998), el principal problema a la hora de        de Asociaciones de Rehabilitación Psicosocial). En el caso
obtener buenos resultados en el tratamiento de nuestros          de la rehabilitación, la heterogeneidad de servicios, su
pacientes con esquizofrenia no estriba solo en la relativa       dependencia con distintos criterios de servicios sociales y
falta de eficacia de nuestras intervenciones, sino en la inca-   sanitarios y la inclusión de recursos informales difuminan
pacidad de los servicios asistenciales de proporcionar de        y dificultan su delimitación aún más, si cabe.
forma rutinaria los cuidados e intervenciones para los que
ya existe evidencia de su eficacia, muy especialmente un            A menudo la evaluación de recursos y servicios relacio-
tratamiento precoz e integrado psicosocial y psicofarmaco-       nados con la salud mental en general y con la rehabilita-
lógico. Es posible que el mayor esfuerzo para evaluar la efi-    ción en particular se ha limitado al mero recuento cuanti-
cacia en la práctica clínica cotidiana de este abordaje inte-    tativo de dispositivos: qué tenemos, cuánto tenemos. Es,
grado basado en evidencia lo haya realizado Ian Falloon en       lógicamente, un primer paso, aunque gravemente limita-
su proyecto OTP (Falloon 1999, 2004). Sus resultados             do por la ausencia de una metodología estandarizada para
ponen en evidencia, por un lado, la efectividad del abor-        evaluación de servicios (Salvador Carulla y cols 2002). Sin
daje, y por otro las dificultades derivadas de nuestra orga-     dicha condición es imposible obtener resultados válidos de
nización asistencial y la estructura y funcionamiento de         comparaciones entre diferentes áreas asistenciales. La eva-
nuestros servicios para que una asistencia correcta y eficaz     luación sistematizada de servicios sociosanitarios es una
sea una práctica generalizada. Será necesario un mayor           prioridad de ámbito internacional y particularmente euro-
conocimiento de los factores que se relacionan con una           peo, dados los planes de convergencia, la necesidad de fijar
mayor eficacia y sobre la manera de llevarlos a la práctica,     estándares de calidad y de buenas prácticas, el desarrollo
mediante mejores instrumentos de evaluación de eficacia y        de políticas interestatales y la fundamentación de la plani-
efectividad.                                                     ficación sanitaria en el principio de la equidad. Es posible
                                                                 que uno de los mejores ejemplos de evaluación referida al
Evaluación de Recursos y Servicios                               desarrollo y cambio en la oferta de servicios, y al impacto
                                                                 de dichos cambios sobre la población afectada haya sido en
   La evaluación de recursos en Salud Mental ha sido obje-       las últimas décadas el proyecto TAPS (Leff 2000), y que
to de especial atención en los últimos años. Un ejemplo es       durante más de una década ha evaluado de forma porme-
el Proyecto Atlas de la OMS «Recursos de Salud Mental            norizada los resultados del proceso de desinstitucionaliza-
en el Mundo» (2000-2001), que recoge información acer-           ción e integración comunitaria de los pacientes ingresados
ca de dichos recursos de 185 países. Los resultados ofrecen      en dos grandes hospitales psiquiátricos del entorno de la
un panorama esperable: en la mayoría de los países los           ciudad de Londres. No ha sido esta, sin embargo, la cons-
recursos destinados a salud mental son muy insuficientes.        tante en la mayoría de los lugares en los que se han pro-
En todo caso es difícil discriminar en qué manera estos          ducido cambios relevantes en la organización de servicios
recursos se dedican a la asistencia de los pacientes más gra-    y en las políticas asistenciales y de asignación de recursos,
ves, y qué profesionales, dispositivos y otros recursos pue-     en las que muchas decisiones se han tomado tomando en
den englobarse bajo lo que llamamos rehabilitación, aun-         cuenta argumentos ideológicos, económicos, políticos, y
que de alguna manera puede deducirse un enfoque más o            en mucha menor medida, técnicos, sin una adecuada eva-
menos comunitario y favorecedor de un modelo rehabili-           luación del impacto de dichos cambios en los resultados
tador y de integración a través de la distribución de los        asistenciales, ni un aprendizaje derivado para la planifica-
recursos y de aspectos tales como la legislación y los pla-      ción futura.
nes y políticas asistenciales de cada país. En este sentido,
la OMS ha desarrollado una herramienta destinada a reco-            La bondad de los servicios que atienden a personas con
pilar de forma fiable información sobre los sistemas de          enfermedad mental grave a menudo se evalúa de manera
salud mental de distintos países o comunidades, especial-        escasamente objetiva, en base a criterios poco reproduci-
mente aquellos con niveles bajos o intermedios de recur-         bles y de escaso valor a la hora de obtener información váli-
sos: WHO-AIMS World Health Organization Assessment               da para mejorarlos. Un criterio habitual ha sido el de tipo
Instrument for Mental Health System. (Instrumento de             ideológico, es decir, la asunción de que un servicio es
Evaluación para Sistemas de Salud Mental. IESM-OMS).             bueno si su ideología, marco teórico o política asistencial
WHO-AIMS parte de las recomendaciones del Informe de             son coincidentes con los propios, de forma independiente
Salud Mundial 2001, dirigidas a los aspectos esenciales del      de lo que la realidad diga, o de lo que las necesidades de
desarrollo de un sistema de salud mental y aspira a con-         los pacientes establezcan. El abuso del término «comuni-
cienciar y facilitar la mejora de los servicios y el desarrollo  tario» en contraposición con lo «hospitalario», ha permi-
de planes de salud mental con unos parámetros iniciales          tido el desarrollo de múltiples dispositivos ineficaces e
                                                                 ineficientes, escasamente accesibles, poco dotados de per-
                                                                 sonal y con escasos recursos, y con actuaciones más basadas

306 Evaluación en Rehabilitación Psicosocial
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