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Capítulo 21. Evaluación de la Atención a la
Enfermedad Mental Grave y Rehabilitación: algunos
apuntes para el futuro
José J Uriarte Uriarte
«Además de entender la rehabilitación como paradigma La realidad es que existen muchas limitaciones para
para comprender y renovar la atención a la cronicidad, considerar a la rehabilitación psicosocial un proceso en si
espero ayude a construir una teoría y una práctica genera- mismo, y como tal, evaluable como un todo. No existen
les donde se recomponga la psiquiatría y la salud mental» límites precisos en su inicio ni en su finalización, sus pro-
cedimientos e intervenciones no se discriminan de otros
BENEDETTO SARRACENO. campos asistenciales, sus «clientes» constituyen una
Libertando Identidades. Rehabilitación y Ciudadanía población heterogénea, sus resultados no están claramen-
te consensuados, sus servicios y recursos son en extremo
La Rehabilitación Psicosocial diversos y sus características no están estandarizadas, no
en el Contexto de la Salud Mental hay un acuerdo en el tipo de personal propio de este
ámbito, ni de las habilidades o formación necesarias. Es
El desarrollo en los últimos años del campo de la reha- posible que esta primera reflexión deba remitirnos al
bilitación psicosocial no ha conseguido evitar una cierta papel de la rehabilitación en el contexto amplio de la
vaguedad en su concepto, y lo que es más importante, en atención a los problemas de salud mental, y más específi-
la manera en que su filosofía y modelo asistencial se tra- camente a los llamados trastornos mentales graves, y que
duce en la práctica clínica real. Entendido desde una pos- no tenga sentido hablar de evaluación fuera de este con-
tura más tradicional, de compensación de las discapaci- texto global asistencial.
dades y de soporte a las minusvalías, la rehabilitación
corre el peligro de quedarse en poco más que una volun- Evaluación de Intervenciones:
tariosa actuación para dar ocupación, alojamiento y Eficacia, Efectividad y Eficiencia
apoyo a los pacientes más crónicos, discapacitados y
socialmente más desfavorecidos. Sin embargo, si se Existe una idea generalizada de que la eficacia de los
entiende en toda su extensión, y en palabras de tratamientos farmacológicos y psicosociales de las enfer-
Benedetto Saraceno, la rehabilitación psicosocial puede medades mentales en general, y de la esquizofrenia en par-
ser el modelo de asistencia a la enfermedad mental grave ticular, está suficientemente probada, y de que se dispone
más sofisticado posible. La realidad es que tras los proce- de un importante cuerpo de evidencia que la sustenta. Sin
sos de desinstitucionalización, la mayoría de los países embargo, y aunque puede darse por relativamente cierta
desarrollados no han sido capaces de desarrollar en toda dicha afirmación, la realidad es que el conocimiento que
su extensión los suficientes servicios comunitarios alter- tenemos de la eficacia, y aún más de la efectividad de los
nativos, absolutamente necesarios para el abordaje de las tratamientos de los que disponemos en la actualidad está
necesidades de las personas con enfermedades mentales lejos de ser suficiente. Es cierto que existe evidencia acer-
graves, para favorecer su recuperación y su plena integra- ca de la eficacia de algunas de las intervenciones psicoso-
ción y normalización. De todas maneras hay buenas razo- ciales más generalizadas y aceptadas en el campo de la
nes para el optimismo y para esperar que a lo largo del atención a la enfermedad mental grave, y sobre la superior
presente siglo habrán abundantes oportunidades para eficacia de los abordajes integrados psicofarmacológicos y
una importante mejora en la atención a las personas con psicosociales sobre la asistencia estándar; la base de datos
enfermedades mentales. Por un lado, los esperados y de la Cochrane Collaboration dispone de revisiones siste-
esperables avances científicos, con la consiguiente mejo- máticas acerca de la eficacia de un buen número de inter-
ra en la eficacia de los tratamientos disponibles; por otro, venciones psicosociales. Sin embargo la evidencia disponi-
los avances en la integración social y en la lucha contra el ble no es la misma en todas las intervenciones, ni éstas
estigma. En este contexto, la rehabilitación psicosocial están por igual desarrolladas y estandarizada su aplicación.
puede y debe ser una estrategia de salud pública que guíe En muchos casos el grado de evidencia es modesto y los
la asistencia a las personas más gravemente afectadas por resultados afectan a dominios limitados (como por ejem-
enfermedades mentales, tanto por la intensidad y persis- plo, las recaídas y rehospitalizaciones), con menor impac-
tencia de los síntomas, como por su repercusión funcio- to en aspectos como el funcionamiento o la remisión de los
nal y social. Una vez más, tratamiento y rehabilitación se síntomas. La eficacia de algunos de los modelos de inter-
confunden, sin una secuencia temporal ni una discrimi- vención más reconocidos (como, por ejemplo, los Equipos
nación entre síntomas y secuelas (Barbato 2006). de Tratamiento Asertivo Comunitario) ha sido puesta en
cuestión en diferentes contextos asistenciales (Thornicorft
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