Page 295 - GUIA DE INTERVENCION FAMILAR EN LA ESQUIZOFRENIA
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•	 ¿Cuándo ocurre y con qué frecuencia?

       •	 ¿Está relacionado con cambios en el tratamiento farmacológico?

       •	 ¿Está relacionado con el uso o abuso de sustancias tóxicas?

       •	 ¿Está evolucionando a peor? ¿A qué ritmo?

       •	 ¿Ocurre con determinadas personas o circunstancias?

       •	 ¿Quién se ve afectado por el problema y cómo?

       •	 ¿Qué se ha intentado hacer en el pasado para resolver el problema?

       •	 ¿Qué resultados se obtuvieron?

       •	 ¿Qué apoyos tuvieron?: familiares, sociales, profesionales.

       •	 ¿Con qué actividades interfiere?

En consecuencia, contribuir a la realización de una adecuada operacionalización del problema será la tarea
principal y el criterio básico que debe guiar esta fase.

5. Ronda de propuestas de soluciones:

Realizada la elección del problema y su definición en términos operativos, las propuestas que surjan en esta
fase no tienen por qué aspirar a solucionarlo en su totalidad, sino que pueden ir enfocadas a trabajar los
aspectos más abordables del problema. Se invitará a los familiares a realizar una tormenta de ideas, valorando
las aportaciones y puntos de vista de cada una de las familias presentes. En principio, los responsables del
grupo deben intentar recoger todas las iniciativas sin descalificarlas, siendo su labor asegurarse de que se eligen
alternativas congruentes con la situación planteada. Se efectuará una invitación general a la participación y
puesta en común, de la/s estrategia/s que se consideren más adecuadas para la resolución del problema.

Los familiares suelen tomar una decidida implicación y por ello la tarea más compleja será la de ordenar sus
aportaciones en aras de una posterior elección de solución/es. Habitualmente, los familiares suelen desplegar
un gran sentido común a la hora de aportar soluciones para los problemas de otros. No obstante, puede ocurrir
que surjan propuestas claramente inadecuadas. El profesional debe encargarse de reconducirlas, solicitando
aportaciones al resto de familiares sobre su posibilidad de aplicación y/o adecuación. Normalmente esto ya es
suficiente para evitar la elección de propuestas claramente inadecuadas. El propio grupo actúa de contrapeso,
por ejemplo, cuando alguien propone el abandono del tratamiento farmacológico como solución a algún
problema planteado. Aun así, y si el grupo no lo advirtiera, el profesional debe resaltar los posibles riesgos de
estas propuestas inadecuadas, sin entrar a desaconsejarlas o descalificarlas directamente (D’Zurilla, 1986). Ello
supondría también, la descalificación de la familia que la haya propuesto.

Será imprescindible el uso de la pizarra. Limitarse a confeccionar un “acta” escrita de las propuestas, impediría la
participación visual de las familias. Como se ha señalado, la anotación en la pizarra de las propuestas de solución
se realizará tal y como cada familia la haya expuesto, pero si fuesen muy extensas o demasiado generales, se
invitará a los familiares a que realicen su propuesta de forma más esquemática. Con ello, se intenta fomentar
que el hábito de operacionalizar el problema se extienda también a una descripción más operacionalizada de
las propuestas de solución/es, por parte de los familiares.

6. Elección de solución/es:	

En este momento, se solicitará a los familiares su criterio respecto a cuál o cuáles pueden ser las soluciones
más adecuadas al caso. Los profesionales deberán intentar que sea el propio grupo quien establezca la mayor
o menor adecuación de cada propuesta.

La disección pormenorizada del problema, realizada previamente, contribuirá a que las familias puedan
responder a las posibles dificultades una a una y no en general. Puede ocurrir, que una solución tenga distintas
opciones de aplicación, o incluso que existan varias soluciones igualmente adecuadas para un problema. Será
tarea del profesional reconducir todo ello.

Se elegirán solo aquellas soluciones plenamente aceptadas por la familia o familias implicadas en el problema.

En la experiencia de estos años, se ha observado que los grupos multifamiliares tienden por sí mismos a ser
suficientemente ponderados y discriminativos en la elección de soluciones. Los familiares suelen ser buenos
estrategas y comunicadores de soluciones y habitualmente aceptan de buen grado aquellas soluciones
aportadas por otros familiares, y sobre todo las que ya fueron aplicadas con éxito por otras familias del grupo.

Guía de intervención familiar en la esquizofrenia  295
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