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Muñoz M, et al. Intervención con personas sin hogar con trastornos mentales graves y crónicos en Europa
rechos humanos fundamentales de mayor importancia: la lósofo israelí Avishai Margalit, “una sociedad decente es
dignidad y la igualdad. Dignidad e igualdad son dos con- aquella que no humilla a las personas que se benefician de
ceptos básicos en la vida de todos los seres humanos. Sin em- sus servicios. Una sociedad decente es aquella en la que
bargo, hasta el momento no han despertado mucho interés sus miembros no se humillan unos a otros”. En esa misma
en el mundo de la investigación sobre la situación SH, ni en línea podemos añadir que incluso cuando una sociedad
la Psicología en general, con contadas excepciones7. Nor- ofrece todos los servicios todavía puede humillar a sus ciu-
malmente la investigación sobre PSH se ha centrado en dadanos4. Diferentes aspectos de los propios servicios pue-
comprender las causas, las necesidades de servicios y ca- den afectar de forma grave a la dignidad de las personas
racterísticas demográficas, pero no sobre el centro de la atendidas por los mismos. Miller y Keys8 señalan como las
vida de estas personas y en cómo experimentan su mundo8. más importantes las siguientes:
La igualdad viene representada por el ejercicio de los de- 1. Ser tratados impersonal y negativamente por los tra-
rechos fundamentales y a menudo refleja una situación bajadores de los servicios especializados y prácticamente
ciertamente desalentadora. Por otro lado, la propia Cons- anulados de los servicios sociosanitarios generales.
titución Española reconoce la importancia de la dignidad
de la persona en su artículo 10 en el que proclama que la dig- 2. Ser ignorados y evitados por la gente que pasa cerca de
nidad de la persona, los derechos inviolables que le son in- ellos por la calle.
herentes y el libre desarrollo de la personalidad son
fundamento de la paz social. El estigma social que acompaña 3. Sufrir una falta de privacidad en los lugares en los que
a la situación SH y las condiciones de degradación y des- “habitan” (calle, albergues, etc.).
humanización que conlleva pueden comprometer grave-
mente la dignidad de la persona que vive esa situación. Ser 4. Existencia de normas excesivas. Además de la notoria
PSH afecta a la dignidad esencial del ser humano, deterio- institucionalización que supone, el exceso de normas y los
rando la capacidad de ser vistos y verse a sí mismos como límites de elección provocan también la sensación de que
personas valiosas8. la persona no resulta fiable para los demás y no posee el de-
recho de controlar su propia vida.
Pero ¿qué implica la dignidad de la persona? Reconocer
la dignidad de una persona es reconocer su valor como ser Todo lo anterior provoca reacciones de indefensión, su-
humano independientemente de su estatus o rol en la so- misión y falta de iniciativa en las personas, lo que llega a
ciedad. La dignidad hace referencia a lo que somos, no a lo comprometer todos los esfuerzos de intervención de cual-
que tenemos. La experiencia de dignidad depende tanto quier tipo. Por otra parte, el mantenimiento de la dignidad
de cómo nos vemos nosotros mismos como de cómo somos aumenta la autovaloración y motivación para salir de la
vistos y tratados por los demás. La experiencia de dignidad situación SH. De esta forma, es fácil suponer que la digni-
es, pues, una interrelación de los individuos con su am- dad es el elemento crítico y básico sobre el que construir
biente9, que se configura a través de percepciones personales cualquier intento de ayuda a las personas que se encuentran
de dignidad que permiten y facilitan los sentimientos de en esta situación. Desde nuestro punto de vista, el tomar co-
identidad personal, y las valoraciones de la propia persona mo eje de todas las intervenciones con PSH la dignidad
acerca de su contexto y de sí mismo. Las personas sólo se personal, obliga no sólo al imprescindible respeto a la per-
perciben como personas valiosas si se ven y se tratan a sí mis- sona, sino al fomento de la propia dignidad personal como
mos con dignidad y si, a la vez, son tratados por los demás elemento rehabilitador. Desde un enfoque de potencia-
como personas valiosas. ción (empowerment) y crecimiento personal, la dignidad de-
sempeña un papel fundamental. Conseguir transformar
Las PSH a menudo carecen de roles, ocupaciones o re- las distintas narrativas personales, generalmente cargadas de
laciones sociales que les proporcionen el estatus de contri- ansiedad, culpa, sucesos traumáticos y, en definitiva, ex-
buir y ser “miembros valiosos” para la sociedad. En su clusión, en procesos de reconstrucción personal que per-
lugar, las PSH tienden a ser percibidas por la sociedad co- mitan la recuperación de una red social propia y que ayuden
mo personas de poca utilidad social o escaso valor. Esta a la incorporación de los procesos de inclusión en la pro-
invalidación de la dignidad personal conlleva la aparición pia dinámica personal, es una pieza clave en cualquier pro-
de sentimientos de minusvaloración, pasividad y depre- grama de intervención que pretenda tener algún éxito.
sión. Estos sentimientos pueden suponer un factor de sos- Frecuentemente, las intervenciones con PSH han partido de
tén importante de la propia situación ya que provocan, al presupuestos economicistas que han situado la intervención
disminuir la autoestima y aumentar la desesperanza, una laboral o de vivienda como principal eje rehabilitador. Los
merma importante en la motivación de la persona para sa- fracasos de este tipo de intervención han hecho reconside-
lir de su crisis. Para terminar de describir la situación, en- rar algunos presupuestos básicos y han insistido en el acom-
contramos cómo las humillaciones y desprecios personales, pañamiento de la persona a través de su itinerario de
con más frecuencia de lo esperable, no finalizan al llegar a reinserción. Desgraciadamente resulta difícil acompañar a
los servicios. Como nos hace ver de forma muy clara el fi- alguien que no se mueve. Queremos decir que es impres-
cindible centrar el foco de atención de todas las interven-
ciones en la recuperación y construcción de la dignidad
Rehabilitación psicosocial 2004; 1(2):64-72 69

