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López M et al. Intervenciones no voluntarias en salud mental. Consideraciones sobre la propuesta de autorización judicial del tratamiento
ambulatorio involuntario
de los modelos tradicionales, ponen el acento en enfoques La coacción y sus consecuencias
de salud pública (territorio/población/epidemiología) y re-
habilitación, que enfatizan la preocupación por la funcio- Cuando hablamos de la atención a personas con trastor-
nalidad social y la centralidad de la personas con trastornos nos mentales graves, en las que pueden producirse en gra-
mentales graves y el objetivo general de ayudarlas a vivir en do diverso dificultades para aceptar que sus problemas
la comunidad. Se plantean a la vez la necesidad de redes de puedan beneficiarse de las soluciones que les proponemos
servicios, sanitarios y de apoyo social, así como el trabajo en los profesionales, hay también una gradación de mecanismos
equipo y la cooperación de profesionales, usuarios, familia- de intervención que intentan contrarrestar esas resisten-
res y otros sectores de la «sociedad civil»7. cias10,31-35. A dichos mecanismos recurrimos basándonos en
el importante grado de consistencia teórica y empírica alcan-
Son planteamientos que se basan en nuevos modelos zado por nuestras teorías y procedimientos de interven-
teóricos7, surgidos en el campo de la Rehabilitación Psico- ción. Pero sin olvidar que, sin embargo, éstos dejan también
social, como los de vulnerabilidad biopsicosocial y disca- espacio en no pocas ocasiones para la duda razonable, tan-
pacidad y también en «nuevos» objetivos como los de to en la valoración de la capacidad de la persona para recha-
«recuperación», muy ligados a su vez a la emergencia de zar un tratamiento36, como en la efectividad real de nuestras
movimientos asociativos de usuarios que complementan propuestas para ayudarla a vivir más satisfactoriamente12.
críticamente la visión de profesionales y familiares24-26.
Siguiendo un orden de menor a mayor en lo que respec-
Pero también hay que tener en cuenta la existencia de un ta al grado de coacción que pueda suponer, nos encontra-
número creciente de intervenciones efectivas7, tanto sobre mos con al menos los siguientes tipos de procedimientos
la persona con trastorno mental severo (fármacos, psico- que condicionan o restringen la libertad de las personas que
terapia cognitiva, apoyo personal continuado, psicoeduca- atendemos10:
ción, rehabilitación cognitiva y recuperación y/o desarrollo
de distintas habilidades personales), como sobre la fami- 1. La persuasión, es decir, la mayor o menor habilidad pa-
lia (psicoeducación basada en información, habilidades ra convencer con nuestros argumentos racionales y nues-
de manejo y apoyo personal). Se incluyen aquí también la tro conocimiento técnico.
provisión de distintos tipos de recursos «instrumenta-
les»7,27 (residenciales, ocupacionales y laborales, lugares de 2. Distintos grados de influencia o presión interpersonal,
reunión e interacción social, dinero) e intervenciones es- que incrementa la capacidad de persuasión con las «pa-
pecíficas sobre el estigma social13. lancas» afectivas que da nuestra relación personal con el pa-
ciente.
Son objetivos, orientaciones e intervenciones que exi-
gen complejas redes de servicios, tanto sanitarios como de 3. Los mecanismos de negociación con distintos incen-
apoyo social y, en el caso de los primeros, la disponibilidad tivos, que se derivan de nuestras posibilidades de mejorar
de un conjunto articulado de dispositivos y equipos para la aspectos concretos de la situación.
atención hospitalaria, ambulatoria, domiciliaria y comuni-
taria, incluyendo equipos que permitan un seguimiento 4. La posibilidad de complementar o sustituir el proce-
intensivo y cercano (Asertive Community Teams) para los so mediante «incentivos negativos» o amenazas,
casos y situaciones más complejas7,28.
5. Y la utilización final de mecanismos de coacción que
Las redes deben disponer de procedimientos de coordi- obliguen a la persona a seguir nuestras indicaciones.
nación7,28,29 que aseguren la continuidad de cuidados y ser
capaces de elaborar y desarrollar programas personalizados Dentro de este último apartado, el tipo de intervencio-
de atención. Programas que tienen que integrar interven- nes claramente coactivas incluye algunas posibilidades
ciones biológicas y psicosociales así como servicios sanita- básicas, diversamente utilizadas en distintos contex-
rios y no sanitarios, de manera articulada y sostenida en el tos6,10,21,32,35,37,38:
tiempo y sobre la base de una «alianza terapéutica» entre los
profesionales y las personas necesitadas de atención28,30. 1. El Tratamiento ambulatorio obligatorio, que puede
aplicarse como alternativa o transición desde la hospitali-
Este último es un aspecto central en la atención comuni- zación o como prevención de recaídas37.
taria, no sólo porque responde a las consideraciones de
ciudadanía y recuperación que ponen el énfasis en la cen- 2. La hospitalización involuntaria, que suele ser el as-
tralidad de la persona con problemas y nuestro papel de ayu- pecto más universalmente regulado38.
darla en la formulación y desarrollo de su propio proyecto
de vida personal26, sino porque es difícil pensar en un pro- 3. La restricción de movimientos (aislamiento/sujeción),
ceso de atención biopsicosocial, complejo y sostenido, sin aplicada habitualmente en situaciones de urgencia y den-
algún grado de acuerdo o consenso con la persona afecta- tro de la atención hospitalaria21.
da. Aspecto sobre el que empieza a haber también eviden-
cia empírica razonable7,28,30. 4. Y la aplicación física de algún tratamiento biológico,
habitualmente la medicación32 pero probablemente también
terapia electroconvulsiva (TEC) y, en casos muy extremos,
incluso alguna técnica quirúrgica6.
Rehabilitación psicosocial. 2007; 4(1):28-36 31

