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El Plan Individualizado de Rehabilitación (PIR), su evaluación y reformulación

producir los cambios esperados para alcanzar el fin prede-      mientos a seguir para fallar sobre si se han conseguido o
finido. O lo que es lo mismo, actividades de rehabilitación     no, los objetivos enunciados en el PIR.
previstas para cumplir los objetivos del PIR.
                                                                   Antes de seguir, volver a insistir, a modo de recordato-
   Cualquier estrategia de intervención ha de seguir un         rio, en que el PIR no se agota en su formulación primera
procedimiento estructurado y sistemático cuya finalidad es      (resultado de la evaluación inicial). PIR también es, como
alcanzar un resultado previamente concertado. La estruc-        no, todas las revisiones posteriores (resultado de la evalua-
turación sistemática de tal procedimiento, pasa por inte-       ción continua) que periódicamente hay que ir haciendo
rrelacionar acciones psicológicas y sociales encaminadas        mientras esté vigente.
hacia una finalidad concreta.
                                                                   Si el trabajo rehabilitador (las estrategias de interven-
   Las intervenciones rehabilitadoras, casi podríamos decir     ción) se organiza en función de propósitos claramente esta-
que como norma, se arman desde una ósmosis de reglas de         blecidos (objetivos), se ha de disponer de un sistema que
modificación de conducta que tratan de asegurar, en cada        permita valorar si tales propósitos se han logrado. Aquí se
momento, la decisión óptima conducente a probabilizar           van a someter a consideración del lector algunos criterios
un cambio conductual (aprendizaje, modificación, o extin-       para poder evaluar si se han conseguido las metas pro-
ción de una conducta).                                          puestas. No es que sean los únicos, ni los más acertados, ni
                                                                los más objetivos. Son unos criterios, entre otros posibles,
   Las estrategias de intervención se aplicarán utilizando      que, por su sencillez y grafismo, pueden ayudar al cometi-
diferentes técnicas, tanto con el usuario como con la fami-     do evaluador.
lia, desde un criterio de actuación integral. Se irán combi-
nando y organizando específicamente de acuerdo a las               Para evaluar la meta propuesta, se pueden emplear las
características y necesidades de cada usuario a través de la    siguientes calificaciones:
pauta que dictan las conclusiones de la evaluación. En la
medida de lo posible se llevarán a cabo en los diferentes          a) Objetivo conseguido, cuando el usuario ejecuta la
contextos reales de la vida cotidiana y comunitaria del               conducta tal y como ha sido enunciada en el objeti-
usuario.                                                              vo.

   Estas estrategias de intervención fundamentalmente              b) Se dirá que un objetivo ha sido parcialmente conse-
tendrán que ver con: psicoeducación, entrenamiento y                  guido, cuando el usuario ejecuta la conducta pero no
recuperación de habilidades y capacidades, orientación y              tal y como ha sido enunciada en el objetivo. Por
asesoramiento, apoyo social, entrenamiento en habilidades             ejemplo con una frecuencia menor a la requerida, o
de comunicación, manejo y solución de problemas, apoyo                con instigación cuando se buscaba que lo hiciera con
comunitario, promoción del uso de recursos normalizados,              autonomía, o en un contexto si y en otros no cuando
impulso de las redes de apoyo social.                                 se pretendía su generalización, etc.

   Los procedimientos, las estrategias y las técnicas imple-       c) Se dirá que un objetivo no ha sido conseguido, cuan-
mentadas para conseguir los objetivos propuestos han de               do el usuario no emite la conducta enunciada en el
enmarcarse en lo que se llamaría formatos de intervención.            objetivo.
De ellos se puede decir que son el crisol que moldea en
condiciones óptimas una o varias estrategias de interven-          Procede ahora aclarar el modo a seguir para llegar a eva-
ción; la escala a la que se recorta el trabajo profesional; el  luar los objetivos con una de esas tres calificaciones. La
contexto desde el que regular de forma estructurada y sis-      combinación de un método cuantitativo con un método
temática las praxis rehabilitadoras (orientaciones, informa-    cualitativo puede ser una opción.
ciones, asesoramientos, consejos, instrucciones, prescrip-
ciones, entrenamientos).                                           La valoración cuantitativa se hará utilizando los regis-
                                                                tros de línea base y los registros post-intervención que se
   En lo básico, dos serían los formatos de intervención:       tomarán con una periodicidad predeterminada.
formato individual y formato grupal. El formato grupal          Recuérdese que con estos registros pueden evaluarse pará-
supone la condición óptima para dar forma a intervencio-        metros como frecuencia e intensidad de una conducta.
nes que van a ser más eficaces y rentables si se llevan a cabo
con varias personas a la vez. El grupo, es en muchas oca-          La valoración cualitativa consiste en las apreciaciones
siones el canon desde el que mejor puede regularse el dar       que el profesional realiza sobre los objetivos que propuso.
instrucciones, el ofrecer información, el aplicar prescrip-     Apreciaciones que surgen de las observaciones que hace de
ciones y el someter a entrenamientos.                           la conducta del usuario, de las entrevistas al usuario y a la
                                                                familia, del análisis de los datos obtenidos en los registros,
   El formato individual propicia el contexto formal fetén      de las consideraciones que puedan aportar otros profesio-
desde el que poner en marcha acciones pro-rehabilitadoras       nales, etc.
cuya índole pide endógenamente el intercambio entre un
profesional y un usuario o la familia. Desde este formato          Tanto para la valoración cuantitativa como para la cua-
han de tratarse asuntos que atañen a lo personal, situacio-     litativa pueden utilizarse escalas y cuestionarios. En las
nes particulares que no pueden, no deben o no interesa,         referencias bibliográficas 5,6,7,8,9 se encuentran algunos
desde una perspectiva rehabilitadora, poner en común.           ejemplos de escalas y cuestionarios que se pueden utilizar.

4. Evaluación                                                      Con lo dicho se cierran las explicaciones y análisis de las
                                                                cuatro partes o elementos que vertebran un PIR. En el
   No tiene sentido extenderse en este punto a sabiendas        ANEXO 1 puede verse un ejemplo paradigmático de PIR.
de que en otros apartados se ha expuesto claramente, o al       Contiene la secuencia ordenada de los cuatro estadillos que lo
menos se ha hecho alusión al procedimiento o procedi-           conforman. Sólo hay una salvedad que hacer. Para ilustrar
                                                                mejor lo explicado respecto a las estrategias de intervención,
                                                                se mencionan a priori las que deberían aparecer en posterio-
                                                                res revisiones de la primera formulación del PIR. Recuérdese

                                                                Evaluación en Rehabilitación Psicosocial 45
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