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López M et al. El sistema para la Autonomía y la Atención a la Dependencia y las personas con trastorno mental grave

munitarios, suelen servir de coartada a los defensores del sis-  ra de analizar la situación de las personas a las que debemos
tema manicomial9,12.                                             atender ni a la de intervenir para mejorarla9.

  A pesar de una inicial heterogeneidad en su delimita-            Es una definición que, como muestra la tabla 6, incorpo-
ción22-24, ha ido imponiéndose un relativo consenso9,24-         ra prácticamente el protocolo de atención (Proceso Asisten-
27 sobre las dimensiones o criterios a considerar para su        cial Integrado) sobre trastorno mental grave29 recientemente
definición operativa, incluyendo en general tres:                elaborado en Andalucía y que puede significar un paso im-
                                                                 portante en la sistematización de la atención comunitaria,
  a) La sintomatología, que podríamos resumir en un sen-         sanitaria y social a este colectivo en nuestra Comunidad.
tido amplio como «psicótica», en la medida en que genera
dificultades importantes de captación de la realidad y de ma-      Por otra parte, para entender las características de estas
nejo, entre otras cosas, de las relaciones interpersonales.      personas, punto de partida obligado para plantear correc-
Lo que traducido a diagnósticos, suele incluir fundamen-         tamente su atención, hemos señalado en otras ocasiones al-
talmente esquizofrenia y otras psicosis delirantes (grupo        gunas perspectivas que pueden servir de referencia para
diagnóstico mayoritario), psicosis afectivas y algunos ti-       establecer estrategias razonables de intervención dentro de
pos de trastornos de personalidad (los más «cercanos» a las      la Atención Comunitaria. En el nivel más general tienen que
psicosis).                                                       ver, por un lado, con los cambios en la consideración glo-
                                                                 bal de estas personas, enfatizando, más allá de las connota-
  b) La evolución prolongada, fijada habitualmente en más        ciones tradicionales del término «locura» o del de
de dos años, lo que implica además una utilización conti-        «enfermedad», su consideración como ciudadanos con de-
nuada o muy frecuente de distintos tipos de recursos sani-       rechos y deberes, para cuyo ejercicio encuentran dificulta-
tarios y sociales, entre los que suelen señalarse especialmente  des múltiples, derivadas tanto de su enfermedad, en sentido
los de hospitalización.                                          estricto, como de sus consecuencias en términos de disca-
                                                                 pacidad personal, así como de la existencia de barreras so-
  c) Y un componente de discapacidad, que suele medirse          ciales, ligadas al estigma7,9,30. Pero también con modelos
con instrumentos como el Global Assessment of Functio-           biopsicosociales, como los que se asocian a los conceptos de
ning28 e implica la presencia de alteraciones en varios aspec-   «vulnerabilidad», «discapacidad» y «recuperación», mo-
tos funcionales, como el alojamiento, la conducta social, el     delos que, en su mayor parte, se vinculan también a los
funcionamiento en la vida cotidiana, las relaciones sociales     distintos desarrollos teóricos y tecnológicos de la llamada
y el empleo.                                                     Rehabilitación Psicosocial9,26,27,31.

  A estas dimensiones nosotros añadimos siempre otra de            El primero de ellos, referido a los modelos de vulnerabili-
carácter «contextual», referida a la existencia de un medio      dad32, facilita una razonable hipótesis, a modo de «arma-
social próximo poco tolerante y/o «agotado», resaltando así      zón conceptual», útil para orientar tanto la investigación
una dimensión contextual o relacional, no siempre fácil          como la organización de programas individualizados de in-
de medir pero que no deberíamos perder de vista, ni a la ho-     tervención9,31-34. Así, la diferenciación, por un lado entre

TABLA 6. Criterios de inclusión del proceso asistencial trastorno mental grave (límites de entrada)

  1. Paciente con trastorno mental grave:
             Presenta sintomatología psicótica o prepsicótica que:
                     Genera problemas de captación y comprensión de la realidad
                     Distorsiona la relación con los otros
                     Supone o puede suponer riesgo para su vida
                     Tiene repercusiones negativas en distintas áreas del funcionamiento personal

             Necesita abordaje complejo:
                     Atención sanitaria con intervenciones biológicas, psicosociales y de rehabilitación
                     Atención intersectorial (social, laboral, educativa, judicial)
                     Intervenciones sobre el medio social y familiar

             Presenta una evolución prolongada con necesidades de continuidad y coordinación, interna y externa, de la atención

  2. Paciente que presenta inicialmente algunas de esas manifestaciones sintomatológicas y tiene riesgo de evolucionar de forma
     prolongada, desarrollar discapacidad y necesitar atención compleja

Fuente: Consejería de Salud29.
Tomada de López M, et al7.

18 Rehabilitación psicosocial. 2007; 4(1):11-27
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